Alemania y Ucrania empataron ayer a tres goles en un amistoso en Kiev que estuvo lleno de experimentos e improvisaciones de ambas partes, debido a las bajas -sobre todo del lado ucraniano- y en parte por el deseo de los entrenadores de ensayar nuevos esquemas de juego.
La apuesta alemana iba claramente por el lado de los experimentos y Joachim Löw dejó claro desde la formación inicial que estaba dispuesto a correr riesgos. A Löw no le bastó con ensayar una alineación con Mesut Özil y Mario Götze en el campo desde el principio sino que cambió todo el sistema.
Además Löw no pudo contar con jugadores claves como Philipp Lahm, Bastian Schweinsteiger. Entretanto, otros como Lukas Podolski y Thomas Müller iniciaron en el banco.