Nueve años después de la legendaria remontada en la prórroga ante el Bayern Munich (1999), el escocés consiguió en Moscú la segunda Liga de Campeones para el club de sus amores, que dirige desde, se dice fácil, hace 22 años.
De los hombres que entonces saltaron al campo para aquella gesta, el único que repitió fue el interior izquierdo Ryan Giggs, al que Ferguson le concedió el honor de batir el récord de 578 apariciones con los colores del Manchester, que ostentaba Bobby Charlton.
En su brillante trayectoria con el Manchester, Ferguson es el entrenador que más títulos ha conseguido en la historia del fútbol inglés.
Diez títulos de liga, cinco copas, una Copa de la UEFA, una Recopa, una Copa Intercontinental y dos de Liga de Campeones, hablan por sí solos.
Con el escocés al frente, el Manchester ganó el "doblete", Liga y Copa, en 1994, y cinco temporadas después, en 1999, consiguió el "trébol": Liga, Copa y Liga de Campeones.
"Nadie es más grande que el club", es el lema del técnico que ha dirigido el Manchester en más de 1.000 partidos oficiales.
"Estoy muy satisfecho. Estuvimos fantásticos en la primera parte. Pudimos marcar tres o cuatro goles", señaló Ferguson.
El técnico escocés subrayó que el Chelsea había tenido mucha suerte al empatar el partido al final del primer tiempo en un despiste de la defensa de los "diablos rojos".
"Sabía que iba a ser reñido, pero tuvimos oportunidades para ganar la final. Fue un partido fantástico. Algunas finales no son muy buenas debido a la presión, pero esta vez fue un partido abierto", indicó.
Ferguson tuvo especiales palabras de elogio para su guardameta, al que fichó hace tres temporadas cuando el holandés militaba en el Fulham.
"Estuvo excelente. La defensa ha mejorado gracias a él", dijo.