En las últimas semanas hemos estado empujando a través de este espacio los detalles de algunos festivales artísticos y culturales que tienen a nuestro país con centro.
Hoy debe culminar el “VIII Festival Internacional de Música Alfredo De Saint Malo”, en tanto que mañana Emiliano Pardo-Tristán y su equipo de músicos y guitarristas emprenden el “XI Encuentro Internacional de Guitarra Panamá 2014”.
Evidentemente, se trata de dos eventos que, con ocho y once ediciones a cuestas, ya tienen pantalones largos y, por lo tanto, gozan un nivel importante de raigambre en la sociedad musical y cultural panameña.
Pero estos dos festivales, esencialmente relacionados con el arte musical, no son los únicos que han crecido en nuestro país con su contribución vital al entendimiento y la apreciación de propios y extraños.
Hay muchos otros, como el Festival Internacional de Jazz, que es el gran espéctaculo con que el país abre desde hace más de 10 años su temporada de verano y que, igualmente, nos ofrece una importante exposición internacional.
También hay que mencionar la Feria Internacional del Libro de Panamá, cuya décima versión se lanzó esta semana.
La lista es todavía más larga, pero nos suscribimos a estos cuatro ejemplos porque en todos ellos el esfuerzo ha sido inconmensurable y los organizadores, en cada época, han sido capaces de acoplarse y responder a las exigencias de los nuevos tiempos.
Ya no se trata únicamente de espectáculos musicales en el caso del “Alfredo De Saint Malo”, el de Guitarra o el de Jazz. Ahora son nichos para el intercambio y la enseñanza.
Estos festivales se han constituido en genuinos espacios de oportunidades para jóvenes talentos y para maestros quienes comparten experiencias y, en el mejor de los casos, se ofrece opciones a los jóvenes para que trasciendan los linderos nacionales y perfeccionen sus destrezas en centros de enseña superior del extranjero.
La feria de libro es un caso especial. Esta ha servido para desvirtuar las versiones alegres de que el panameño no lee. La asistencia -que anualmente se incrementa- y la venta de libros de toda índole, hablan bien del éxito de esta feria.
Los resultados no mienten. Si a la gente se le expone a contenidos buenos, responderá generosamente y sacará provecho de todo lo bueno que se ponga a su alcance.