La lectura sigue siendo mi refugio antiaéreo, post carnaval y anti tsunami… Si supiera que se va a acabar el mundo, lo recibiría, sin renunciar a otros placeres, con un libro. Lo que se sabe es lo que me queda en esa última gota de arena… Los libros a veces sirven para cuando uno no sabe qué hacer o qué no hacer.
Cada año espero El almanaque de Bristol, en alguna medida la Biblia de los campesinos;Escuela para todos, con su sabroso cargamento de curiosidades, chistes, adivinanzas, canciones, cuentos aleccionadores y listas de días festivos, conmemoraciones y datos utilísimos, y el Almanaque mundial, datos que usted busca al alcance de la mano. Es una manera de acercarse al mundo y a su crecimiento.
De Escuela para todos, se me quedó la costumbre de buscarlo por los artículos y los cuentos. Recuerdo (la conservo) la de 1973: ¿De dónde vinieron los indios? Eran los días de las películas de indios “malvados”, persiguiendo a un vaquero solitario y “heroico” que al final los exterminaba y en la sala oscura se le aplaudía. Cuando salía del cine asumía que aquellos nativos norteamericanos se habían acabado y volvía a mi lectura. Por fortuna ahí están los aborígenes con su razón y su fuerza.
Aquellas lecturas ofrecían hasta una sección de datos tristes. Recuerdo: “En los últimos tres mil años el mundo solo ha tenido 250 años de paz”. Mire el espejo del periódico.
Finalmente el Almanaque mundial, conservo el de 1960, en el mundo eran los días de Eisenhower, Niñita Khrushchev, Charles de Gaulle y los pininos de Fidel Castro, que venía con fuerza y para entonces ya habían querido matarle.
Por esos días Panamá era un “oscuro pueblo sonriente” que contaba con un poco más de un millón de habitontos, el 11% blancos, el 13% negros y el 10% y en un ejercicio de maestría de la naturaleza, un batido que deja como resultado un 65% de mestizos. Ernesto de la Guardia residía en el Palacio de las Garzas y estábamos tutelados por la Constitución de 1946.
Estos documentos serían buenos referentes para enseñar la historia, por ejemplo de nuestros presidentes, casi olvidados, sabías que del año 1908 al 1912 tuvimos seis; del 1918 al 1920, fueron cinco; del 1924 al 1932 fueron seis y que del 48 al 55 hubo ocho?
Busca el fondo y su razón, como dice Rubencito.