Una temporada más, el aporte latinoamericano al béisbol de la gran carpa será decisivo como lo demuestra la aportación que hasta ahora han hecho sus grandes estrellas que siempre fueron los lanzadores, jardineros y paracortos.
Sin embargo desde la llegada del boricua Roberto Alomar, los intermedistas empezaron a destacar de una manera muy especial y dominante.
Estos segundas bases estelares brillan con luz propia aunque sus estilos divergen, como es el caso de Alomar, su compatriota José Vidro y el dominicano Luis Castillo, peloteros muy especiales.
Alomar por más de una década definió el arte de ser un segunda base estelar, sus 12 viajes al Juegos de Estrellas, 11 como titular, lo establecieron como uno de los mejores en defender la intermedia.
El intermedista boricua inicia la temporada del 2004 listo para el reencuentro con su pasado y dejar un legado para otros latinos.
Alomar regresa al circuito menor con los Cascabeles de Arizona, lleno de entusiasmo y dispuesto a borrar la campaña del 2003 en que fue autor de su peor producción en las Mayores después de jugar con los Mets de Nueva York y los Medias Blancas de Chicago.
La otra imagen única que se ha dado en los campos de entrenamiento es ver de nuevo en acción al veterano toletero boricua Edgar Martínez, que sigue en pie de guerra con los Marineros de Seattle.