El motor traicionó al español Fernando Alonso (Renault) cuando marchaba en quinta posición y estaba en condiciones de luchar por el podio ayer en el Gran Premio de España.
Desde septiembre de 2006, en el Gran Premio de Italia disputado en el Autódromo Nacional de Monza, Fernando Alonso no sufría la rotura de un motor y ha tenido que ser en su Gran Premio en el que le ha traicionado el propulsor, cuando el coche había mejorado en otros aspectos.
Tras la primera tanda de paradas, Alonso marchaba en quinta posición.
Pero en la vuelta 34, una después de cumplirse la mitad de carrera, comenzaba a salir un humo blanco de la parte trasera del Renault R28 de Alonso, que se apartaba de la pista y aparcaba el coche fuera con el motor roto, para desilusión de los 132.000 espectadores que había acudido a ver el Gran Premio de España y a Fernando Alonso.