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"Amarás a Proust sobre todas las cosas"

Cantus interruptus Vivió en un lecho que fue escritorio, camilla de enfermo y escenario de sus retozos con jóvenes vividores.


Emiliano Pardo-Tristán (Compositor y guitarrista ) / PANAMA AMERICA

El escritor colombiano Julio César Londoño cuenta que Marie-José Paz (la segunda esposa de Octavio Paz), pasadita de tragos en una fiesta preguntó quién era ese Proust del que todos hablaban. La oportunidad la aprovechó Elena Poniatowska para hacer una descripción del escritor, que a mí me cautiva por su laconismo: "Marcel Proust fue un señor francés, rico e hipocondriaco, que se pasó la vida entera en una habitación insonorizada, en un lecho que fue escritorio, camilla de enfermo y —salvo uno que otro desliz heterosexual— escenario de sus retozos con jóvenes vividores del lugar. Murió dejando una novela de cinco mil páginas que los señores encuentran muy profunda; en realidad Proust no dice nada, Marie, pero lo dice de una manera insuperable".

Como Stravinsky en la música, Proust influenció a muchos escritores. José Donoso le exigía a su esposa que leyera a Proust para que tuvieran algo de que hablar. La Generación del Crack mexicana, incluye en su manifiesto el aforismo: "Amarás a Proust sobre todas las cosas". Graham Greene, inglés, escritor, espía, dipsómano y amigo de Omar Torrijos, reconoce en Proust al novelista más grande del siglo XX. Proust fue sensible a la vida y a todas las manifestaciones artísticas. Su último deseo antes de morir, fue mirar un cuadro de Vermeer.

La memoria involuntaria —técnica narrativa Proustiana— la experimentamos todos con más o menos frecuencia. A mí me rememoran episodios de la infancia en Santiago de Veraguas, el olor a madera quemada y el sonido del agua. Son recuerdos incontrolables y espontáneos. A Proust el sabor de la famosa magdalena mojada en el té, le sirve de ignición para los siete volúmenes de "En busca del tiempo perdido". Sin embargo, el recurso de la "frase musical" a mí me parece más complejo porque evoca comportamientos y pronostica la trama. Mucho se ha escrito sobre la frase de la Sonata para violín y piano de Vinteuil, compositor ficticio al que en vano se le ha querido desvelar una identidad real: Saint Saëns, Fauré, Franck.

Real era Reynaldo Hahn, el músico venezolano que le contentaba la carne y el espíritu a Marcel Proust. Ambos alternaban caricias con valses y joropos, y sobre todo con música clásica y literatura. Si yo cometiera la agradable necedad de investigar ficciones, me decantaría por el concierto para violín de Hahn. Esa partitura tiene una frase con claros atributos proustianos. Hahn y Proust quizás fueron los únicos en conocer el origen de la Sonata de Vienteuil. Hicieron bien en no revelarlo. Le dejan al lector el placer de la imaginación y el maravilloso mundo de la ficción sonora.

Repertorio

Camille Saint Saëns, "Sonata para violín en en Re menor"

Gabriel Fauré, "Sonata para violín en La mayor, opus 13"

César Franck, "Sonata en La mayor"

Reynaldo Hahn, "Concierto para violín"


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888568
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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