La ilusión del CSKA de Moscú y del Sevilla FC por hacer historia en la Liga de Campeones enmarca esta eliminatoria de los octavos de final, cuya ida se disputará hoy en el Estadio Luzhnikí de la capital rusa con un terreno de juego de césped artificial, y bajo unas previsiones de mucho frío y nieve.
El equipo sevillista, que fue recibido en Moscú con doce grados bajo cero, confía en superar la ronda y pasar por primera vez a los cuartos de esta máxima competición continental.