El deporte en Panamá sigue creciendo al nivel de que no solo exportamos atletas, sino aportamos jueces y árbitros en justas deportivas poco tradicionales en el país.
En este momento, la gimnasia muestra un gran avance, más cuando en los próximo Juegos Olímpicos de Río 2016, por primera vez en la historia, tendremos una jueza. Se trata de Anabeth Vargas, una chica que lleva la gimnasia en la sangre desde muy pequeña.

¿Cómo comienzas en la gimnasia?
A los 7 años comencé y me mantuve 10 años practicándola, hasta que en el 2005 decidí retirarme. Fui campeona nacional. En ese entonces era la mejor de lo que teníamos y para lo que existía en ese momento y los recursos que teníamos.
¿Cómo llegas a ser juez?
Bueno, luego de que me retiré (2005) se me ofreció ser juez, porque en ese entonces no contábamos con jueces calificados para asistir a los eventos y teníamos otra proyección en el deporte. Se me envió en el 2007 a un curso internacional, logre superarlo, aunque no tenía idea de lo que iba hacer y de qué se trataba ser juez, pero lo pasé (risas). Ese fue el primer ciclo. Luego de 2008 al 2012, año cuando tuve otro examen y ahora que hice otro del 2013 hasta el presente, y estoy en el último curso .
¿Cómo ha sido ese proceso de crecimiento?
Yo he crecido con la gimnasia del país. Desde que iniciamos nos la pasamos en eventos regionales y ahora el último que tenemos mayores gimnastas, de mejores niveles, podemos ir a Copas de Mundo, Panamericanos, además tuve la oportunidad del ir al Mundial.
¿Por qué se retiró de la gimnasia?
En ese entonces no tenía el apoyo necesario. Estaba en la escuela, cada vez que viajaba, volvía y tenía que hacerlo todo, como si nada, entonces no era fácil, no me estaba yendo bien en una materia, tenía que ir a la universidad para ser una profesional, bueno llegó el momento del retiro, aunque aún sigo en la gimnasia, como juez y comisión técnica de la federación.
¿Ha cambiado la gimnasia nacional?
Montones. Tenemos entrenadores calificados, contamos con equipos, tenemos materiales de ayuda, como fosas, que no teníamos antes, mejores gimnasios, hay más gimnasios privados, el número de atletas inscritos en la federación es cinco veces a lo que había en mis tiempos de atleta. Tratamos de hacer estructuras para las selecciones y eventos importantes.
¿Cómo ha sido su carrera como juez?
Como juez he tenido momentos alegres. El más alegre de todos, además de recibir la invitación para los Juegos Olímpicos de Río 2016, también fui invitada para los Juegos Olímpicos de la Juventud, eso fue en el 2014, eramos jueces menores de 35 -y solo 17 en el mundo-, por eso ha sido el evento más grande de mi vida, aunque eran unos Juegos Olímpicos de la juventud, pero siguen siendo olímpicos.
¿Cómo fue el momento cuando le llegó la invitación, nos lo podrías narrar?
Realmente desde que soy juez, tener la invitación para los Juegos Olímpicos ese es el máximo punto, es algo soñado desde siempre. Yo le veía algo difícil, porque primero van los jueces de los países que han clasificado atletas, nosotros no hemos clasificado, y con eso se llenaban casi todos los cupos de jueces. Bueno, con esos cupos llenos, restaban de 5 a 6 plazas para jueces individuales, yo lo veía difícil, porque es todo el mundo, no solo América, cuando recibí un email, vi el correo no deseado a las siete de la mañana, increíblemente los correos de la FIG siempre me caen en correos no deseados, cuando veo el correo ahí, quede en shock, cuando lo abrí vi el contenido, me emocione al punto que reí, lloré, grite, la verdad no lo esperaba, pero es una realidad.
Me dijiste que quedaban pocas plazas ¿Por qué crees que te escogen como juez para los Juegos Olímpicos de Río 2016?
Mi rendimiento, sí fue por mi rendimiento, los exámenes, mis calificaciones, según las competencias. A nosotros nos evalúan en cada una de las competencias a las que asistimos.
¿Como visualizas los juegos de Río 2016?
Totalmente espectaculares. Es la cumbre de todos los deportes. Es el sueño de todos, estarán los mejores atletas no solo de gimnasia, sino de todos los deportes, espero mucho la inauguración, porque siempre las aperturas de las olimpiadas son un espectáculo.
¿Por qué escogió la gimnasia como deporte?
Cuando era pequeña, mi mamá me llevó a la gimnasia. En un verano yo le lloraba porque se acabó el veranito clásico de deporte, bueno, me llevaron y ahí me quedé. Realmente es un amor que uno le toma al deporte.
¿Qué tan importante es un juez en la gimnasia?
Siempre es importante tener un juez para poder estructurar las rutinas, que te digan las deducciones, nosotros no teníamos eso, íbamos con rutinas en las que faltaban muchas cosas que eran básicas. Cuando hacía gimnasia, recuerdo en una competencia, apenas llegamos, una juez de Cuba se nos acercó y nos dijo: ‘Tienen un montón de errores estructurales’ y realmente llegando y perdiendo, habiendo entrenado tanto, entonces es ahí donde entra la labor de un juez.
¿Tiene algún amor por otro deporte?
Me gustaba mucho el patinaje sobre hielo, pero aquí no había (risas). Me gustan mucho los deportes individuales, tal vez porque hice gimnasia, y es muy individual, confía en uno mismo, salta uno mismo y cae uno mismo.
Finalmente, ¿cómo comparte su vida personal con la deportiva?
El deporte siempre ha estado en mi vida. Algo muy importante para mí y que me llena. Desde que estuve en la escuela, fui a una buena escuela, soy ingeniera civil, ya trabajo como inspectora de proyectos, actualmente tomó una maestría, siempre estoy superocupada. Siempre estoy en algo, nunca estoy descansando, aprovecho el tiempo al máximo.