La oposición política venezolana amaneció ayer dividida y desconcertada ante el decreto llamando a un referéndum constituyente emitido el martes por el flamante presidente Hugo Chávez, que en opinión de los socialdemócratas busca, sobre todo, la reelección.
El jefe de la fracción parlamentaria del partido socialdemócrata Acción Democrática (AD, principal opositor), Henry Ramos Allup, sostuvo que el presidente Chávez "no quiso perder la bandera, aunque él no quiera reconocer que fue el Congreso que lo obligó a que él se adelantara."
En nada velada crítica al Consejo Nacional Electoral (CNE), que debe convocar el referéndum en un plazo entre 30 y 90 días, Ramos Allup dijo que le sorprenderá que apruebe la disposición presidencial debido a la "actitud obsequiosa" de algunos organismos.
Dijo que la constituyente es un traje a la medida de Chávez, "un traje para él" para buscar su reelección presidencial.
"El quiere madrugar simplemente para asegurarse, porque cree que tiene la sartén por el mango". A Chávez no le interesa un escenario de entendimiento, sino de confrontación, porque el elemento de agitación política es su nutriente. Al presidente Chávez le está faltando un poquito de silencio", expresó.
El ex presidente Carlos Andrés Pérez, contra el que Chávez -teniente coronel del ejército en retiro insurgió en febrero de 1992-, calificó de apresurada la convocatoria del referéndum y sostuvo que no es lo más conveniente.
En torno al discurso de toma de mando de Chávez, dijo que "tiene cosas interesantes que tenemos que compartir y otras muy extrañas".
En cambio, Luis Emilio Rondón, jefe de la fracción parlamentaria de la agrupación Apertura de Pérez, dijo que "lo importante es que nosotros entendamos que éste no es un momento para seguir zanjando diferencias entre los venezolanos".
"Debemos hacer un esfuerzo por construir una Venezuela conjunta, de expectativas, de posibilidades. Es cierto que el balance es criticable, pero lo más importante es que hay reservas morales, éticas, políticas que nos permitirán superar esta crisis", agregó.
El jefe de la fracción parlamentaria del partido democristiano Copei, Alcibíades Castro, dijo el mismo martes que su partido brindará apoyo al referéndum constituyente, y aseguró que el Congreso sesionará sobre este tema e incluso auguró que se solidarizará con la decisión presidencial.
"Este es un gobierno que necesita cooperación. El presidente la ha solicitado y se la vamos a dar", dijo.
AD y Copei ejercieron un cerrado bipartidismo en la actual era democrática venezolana iniciada en 1958, al que Chávez endilga ahora los males de la nación, por lo que sostiene que la constituyente debe tener potestad para disolver el Congreso, reformar el poder judicial, fijar los plazos de mandatos y contener referéndum revocatorios de cargos públicos.
La nueva agrupación opositora Proyecto Venezuela, del ex candidato presidencial Henrique Salas Romer, criticó también el decreto en boca de Alberto Franceschi, su jefe parlamentario, para quien "es difícil para un poder como el legislativo (...) colaborar con una bota en el pescuezo".
"Nosotros queremos ser dignos representantes de un pueblo que también nos eligió con los mismos votos que lo eligieron a él (a Chávez). Yo deseo que entienda que con esa conducta tendiente a reclamar unidad, mientras segrega y excluye al Congreso, el más perjudicado sería él", advirtió.
Para el ex candidato presidencial de la obrerista Causa Radical, Alfredo Ramos, ahora su jefe parlamentario, lo importante no es buscar la colaboración de los poderes públicos sino saber cuál es la agenda política, y cuál es el proyecto de país que se requiere. Ramos incitó a Chávez declarándose sorprendido porque no hizo "los anuncios que los trabajadores estaban esperando: el incremento del salario mínimo, que ofreció ubicarlo por el orden de la cesta básica".
Para el senador Juan José Caldera, hijo del presidente saliente Rafael Caldera y jefe de la agrupación Convergencia del ex presidente, si bien Chávez tenía derecho a convocar el referéndum se requiere saber su nuevo programa económico.
En cambio, sorprendentemente, se mostró desencantado el jefe de la fracción parlamentaria del Movimiento al Socialismo (MAS, aliado de Chávez y con dos hombres en su nuevo gabinete), Nelson Rampersad.
"La aspiración que tenía el MAS era que el Congreso, junto con el presidente de la República, pudiera convocar el referéndum y hubiera colaboración entre los poderes para el desarrollo de este proyecto tan importante que es de todos los venezolanos, pero aparentemente no es posible", dijo.
Para la ex Miss Universo Irene Sáez, que retomó sus funciones como alcaldesa del rico municipio caraqueño Chacao y aspira ganar la gobernación del turístico e insular estado Nueva Esparta con apoyo de los aliados de Chávez, el anuncio del referéndum fue positivo "porque las cosas no se deben dejar para después".
"Considero que es mejor comenzar ahora y terminar a tiempo, para que el país pueda progresar en la parte económica, de servicios públicos y, sobre todo, en aquello que merece el ciudadano: una mejor calidad de vida", expresó.