La Llama que encenderá el pebetero de los XX Juegos Olímpicos de Invierno, el 10 de febrero en Turín, inició su recorrido ayer en la Antigua Olimpia, tras una solemne ceremonia en el bosque de Coubertin, bañado por el sol del invierno.
La gran sacerdotisa Teodora Siarku llevó la Llama, encendida previamente en el templo de Hera en el recinto arqueológico de la Antigua Olimpia, hacia el altar en el bosque de Pierre de Coubertin, impulsor del renacimiento de los Juegos Olímpicos en 1896.
Una de ellas, al son de los tambores y de la música de flauta, depositó flores silvestres en el monumento en que está enterrado el corazón de Coubertin.
La gran sacerdotisa elevó los ojos y las manos al cielo, sosteniendo la antorcha olímpica y un ramo de oliva, y evocó al Dios Apolón, pidiéndole que "lanzara sus rayos a la ciudad hospitalaria de Turín" y pidiendo que el dios de los dioses, Zeus, "otorgue paz a todos los hombres de la tierra y corone a los campeones del campeonato sagrado". Siarkou entregó la llama al primero de una cadena de 10.000 personas que portarán la antorcha.
A su incuestionable clase individual, Ronaldinho suma la capacidad para encajar en el esquema ofensivo del Barcelona, lo que le convierte en un buen jugador de equipo. Además, el blaugrana es una pieza importante en su selección, otro de los criterios que suelen destacar los corresponsales de "France Football", jurado del galardón.
De confirmarse la evidencia, Ronaldinho será el tercer brasileño que gana el Balón de Oro, tras Ronaldo (1997 y 2002) y Rivaldo (1999).
Además el espectacular brasileño , sería el quinto jugador del Barcelona en conseguirlo -tras Luis Suárez (1960), Johan Cruyff (1974), Hristo Stoitchkov (1994) y Rivaldo- y el décimo jugador de la liga española.