"Los asesinos de la moto lo ven pasar como si fuese en cámara lenta; hay demasiado tránsito. Se ubican detrás de la camioneta casi sin acelerar. Carro Loco se adelanta, colocándose al lado de la ventanilla del periodista. El Negro Pabón, extendiendo su brazo derecho con impecable equilibrio, precisión y puntería, a escasos centímetros del cráneo de la víctima, descarga la ráfaga mortal."
Estas líneas de Jhon Jairo Velásquez Vásquez, alias "Popeye", lugarteniente de Pablo Escobar Gaviria, jefe del cartel de Medellín, son un extracto de su libro "El verdadero Pablo", en el que narra la historia del jefe del cartel de Medellín.
Se trata de la escena en que los gatilleros de Pablo Escobar cumplen sentencia de muerte al periodista Guillermo Cano, Director del diario El Espectador. Un hombre de convicción que a través de sus líneas periodísticas asumía una férrea posición a favor de la extradición de los narcotraficantes colombianos hacia los Estados Unidos. Sus ideas e información se las cobró la mafia con muerte. Nadie duda de que ni siquiera la muerte pudo desaparecer a Guillermo Cano. Un hombre apasionado de su profesión. Un periodista que a forma de raciocinio natural eligió lo que parecía ser lo lógico; luchar por sus ideas y la libertad de información sin sopesar los riesgos -aunque los conocía- que corría su vida.
Cano era un hombre con ímpetu por su trabajo, y precisamente de eso nos habló el maestro de la ética periodística, Javier Darío Restrepo. Periodista de amplia trayectoria y reconocido como reportero de televisión, por su vinculación por largo tiempo al noticiero 24 horas. Catedrático de las universidades Javeriana y de los Andes, y conferencista en temas de comunicación social. La polémica entre la necesidad económica de los medios frente a la independencia informativa, el papel del periodista y algunos otros temas, forman parte de la entrevista otorgada por Restrepo a Newspaper Direct Panamá en forma exclusiva.
NPD. ¿Cómo debe actuar un periodista cuando recibe una amenaza del crimen organizado?
JDR. Te respondo concretamente, con un nombre propio; Guillermo Cano. Aquí tú tienes tipificado el caso que preguntas. Es un hombre que había hecho unas denuncias persistentes y había ordenado investigar constantemente, había publicado con igual persistencia y constancia, recibió amenazas. Entonces uno se pregunta: ¿qué debió haber pasado por la mente de Guillermo Cano frente a esas amenazas?
Primero que encuentras que Guillermo Cano era un hombre apegado inmensamente a la vida. Tenía múltiples motivos, yo hice una investigación sobre de la vida de Guillermo Cano, y me di cuenta de que era un hombre vital, y que tenía unas raíces en la vida tan profundas que no era posible ignorarlas o cortarlas de una vez por todas. Pero otra de sus prioridades, la manifiesta él con mucha frecuencia en sus columnas, "Libreta de notas" y ahí lo que aparece es ese sentido de vergüenza por lo que estaba sucediendo en el país. Era un hombre que rechazaba lo que estaba sucediendo en el país (Colombia) y que no quería permanecer indiferente a eso porque su sentido profesional le indicaba que lo que no se estaba haciendo en otras instituciones lo tenía que hacer la prensa.
Pero fue su decisión.
Aquí es donde viene un punto que es importante entender; tú nunca vas a encontrar en los códigos de ética un manual que diga lo que hay que hacer en caso de amenazas, y es porque la ética es una decisión personal y depende de la sensibilidad con que uno capta unos valores y los convierte en guías de su acción.
NPD. Entonces, ¿hay que ser héroe o suicida?
JDR.Un suicida o un héroe no parecen ajustarse al común de los periodistas, son los dos extremos, no somos ni suicidas ni héroes. Entonces estamos pensando en algo imposible, y encontré una analogía muy halagadora: tú vas por la calle con tu hijo y se arma una balacera, ¿cuál es tu reacción instintiva? Inmediatamente proteger a tu hijo, pero es instintivo, no es producto de razonamiento que tienen los héroes, sino una obediencia a una naturaleza o condición humana. El periodismo tiene que convertirse en esa segunda naturaleza para que se pueda llegar a tomar ese tipo de decisiones sin discutirlas, sino de modo espontáneo como se reflejó en la respuesta de Guillermo Cano el día anterior al atentado al responder a una periodista ante las amenazas que pendían sobre su persona; "Yo sé que cruzo esa puerta (la del periódico) y sé que todo puede pasar".
Es decir, en ese todo puede pasar, estaba incluida la muerte.
NPD: ¿Cuál cree usted que tuvo que haber sido la enseñanza de Guillermo Cano a la prensa colombiana en momentos en que se vivía una guerra tan sangrienta contra Pablo Escobar?
JDR. Sigo con los hechos; nunca se había dado una movilización de periodistas en público como la que se produjo tras la muerte de Guillermo Cano. Llenamos las calles periodistas y amigos de los periodistas para protestar por un lado y destacar esa presencia y ejemplo. Se puede hablar de un estado de ánimo que a partir de entonces comenzó a crecer entre los periodistas, que fue el estado de ánimo que presidió toda la información que finalmente culminó con la muerte de Pablo Escobar y la derrota de los carteles. (...)
Pienso que además fue un ejemplo que dio la dimensión de lo que tiene que ser el periodismo. Generalmente se tienen ideas mezquinas de lo que es el periodista; es el tipo que hace la noticita diaria, que recibe una quincena y de eso vive. Y eso ha dado lugar a un periodismo más batallador y de autocrítica. A mí me impresiona por lo que yo hago que constantemente se está debatiendo sobre el periodismo, hay un afán autocrítico, hay un deseo de superar las limitaciones que son propias del periodismo en todos los países y que también lo son en Colombia, y yo le atribuyo en mucha parte esa dinámica al ejemplo y a la inspiración del Guillermo Cano.
NPD. Profesor, mucho se habla de los “ratings” y los hechos violentos que supuestamente hacen que aumente la audiencia, pero a la vez se les echa la culpa a los medios de propiciar un ambiente violento en la sociedad. ¿Qué opinión le merece a usted esta situación?
JDR. No nos digamos mentiras. En todo medio de comunicación hay una pugna a veces fuerte, en otros casos muy débil entre lógicas. La lógica comercial que es la que tiene obligación de implantar y aplicar la gerencia. Esos son los medios de comunicación en los que la gerencia es la que manda. La gerencia es la que determina las noticias que valen y las que no valen, las noticias que se han de cubrir y para eso ponen recursos, y las que no han de cubrir y no hay quién se les oponga. Esos son los tipos de medio. Los medios que determinan: esa noticia vende y por consecuencia debe quedar. La violencia vende, alimenta el morbo de la gente, a la gente le gusta ver eso. A veces hay un accidente de tránsito en una carretera donde se forman unos trancotes (tráfico) impresionante porque la gente quiere parar y ver, es el morbo natural. Con mucha mayor razón la televisión te muestra a los muertos, los tiroteos, el momento en que capturaron a la gente y eso vende. Y eso va como primera noticia y va todos los días en primera noticia en los medios donde impera la lógica comercial.
Hay otra lógica que ya es la lógica profesional del periodismo, porque lo anterior no es profesionalmente periodístico. La lógica profesional que no ignora esos hechos, pero que les da su lugar, que no ignora la necesidad de dinero en los medios, pero que les da su lugar. ¿Y cuál es el lugar de los hechos y del dinero? Lugar de los hechos: los hechos tienen que ser conocidos y entendidos por la gente. Lo que normalmente vemos es que son conocidos a través de los ojos y del oído, pero no a través de la inteligencia. Cuando los hechos son conocidos a través de la inteligencia los hechos son entendidos, asimilados y llegan a ser parte de ese capital que tiene la gente, y que se llama conocimiento de la realidad, que en la medida en que sea más completo hace que sea más independiente porque decide por su cuenta, no la deciden desde fuera. Es decir, se hace una decisión inteligente. Y cuando hay decisiones inteligentes y se está decidiendo con conocimiento hay libertad. Estos medios contribuyen a la libertad de la sociedad y de las personas por la vía del conocimiento. Esto desaparece cuando la vía del conocimiento es parcial, cuando se queda en los sentidos, en el ver, en el oír y eso es parte del sensacionalismo, que recorta la realidad. Es una parte de la realidad, no toda. En Panamá pueden ocurrir "x" número de asesinatos al día, ¿esa es la actividad de todos los panameños?, ¿eso es todo lo importante que ocurre en la historia de Panamá? Te das cuenta que no. Que sólo es un porcentaje mínimo, el resto de la realidad queda oculto porque eso no le interesa económicamente al frente. Por eso, ahí nadie tiene derecho a decir que eso es lo que está ocurriendo, porque sólo es una partecita de la realidad.
NPD. ¿Cómo subsiste un medio económicamente cuando decide que prefiere la opción profesional?
JDR. Ahí es la decisión que toma un medio cuando no quiere permitir que la línea comercial se imponga. Hay una cosa muy clara: los medios necesitan el dinero y necesitan la pauta, pero la pauta no debe figurar en el primer lugar sino subordinada al interés profesional.
Hay ejemplos muy claros. Uno examina en este momento la situación económica del Washington Post. De ser un periódico endeble en esta materia, llegó a convertirse en un periódico en el que los anunciantes prácticamente le hacen fila. Y luego consideran un privilegio poder anunciar en sus páginas. ¿Por qué? Porque el que toma en sus manos ese periódico (Washington Post) sabe que se le puede creer, y a quien si se le puede creer a sus informaciones, los anunciantes quieren anunciar sus productos a la sombra de esa credibilidad. Es un periódico independiente. Cuando se percibe que hay independencia en un periódico se le respeta, y tras ese respeto viene la credibilidad.
Por el contrario el periódico que se pone de rodillas ante los anunciantes, pierde credibilidad.
Ese conflicto del periódico con sus anunciantes se lidia a golpe de credibilidad, pero eso supone primero una austeridad para el periódico, supone "cojones", y una convicción muy fuerte.
El catedrático también habló acerca de otro tipo de dependencia periodística, otra que trae bajo el brazo un tipo de autocensura, y de la cual está plagada el continente.
NPD. ¿Hasta qué punto un periodista puede investigar la vida de una figura pública, especialmente cuando se trata de puestos sensitivos como presidentes o candidatos?
JDR. Gran parte de la prensa de este continente (Latinoamérica) está financiada por propaganda de la prensa estatal. Y esto supone una censura sutil, como le dicen. Es un hecho, pero tiene que convertirse también en hecho que la prensa entiende que sin independencia no merece existir".
JDR.Tomemos un caso concreto de comportamiento; el señor Bill Clinton tiene un escarceo sexual con Mónica Lewinsky. Eso se descubre. Un periodista tiene delante de sí ese episodio. Si es un periodista preocupado por la ética y la naturaleza más exigente de su profesión y que ese episodio pertenece a la vida privada del señor, ahí nadie tiene que meterse.
O bien que está en adulterio, o que es gay, en eso nadie tiene por qué meterse, esa es su opción personal.
En el momento en que el señor Clinton, para defenderse de quien lo está atacando miente, ahí sí. No por los problemas sexuales sino porque mintió en público y coaccionó la justicia. Porque un presidente que miente pone en peligro el bien público.