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Aprendices… Aprendices ¿de qué?

Leo y releo las noticias en los periódicos, un grupo de tarados del Artes y Oficios incendiaron con un cóctel molotov el carro de un docente. Pienso que mis hijos van a tener que codearse, de adultos, con gentuza como esa y tiemblo solo de pensar que la chusma se los va a devorar.


Mónica Miguel Franco (Antropóloga, actriz y escritora) / PANAMA AMERICA
INFOGRAFIA


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No me cuenten milongas acerca de profesores rudos y mala gente. Cualquier historia me la conozco de primera mano. Estudié en un colegio de monjas, en la España postfranquista, en esos años convulsos en los que los aires de modernidad aún no habían llegado a los colegios religiosos en las ciudades de provincias. Las tuve de todos los colores, aquellas que eran estrictas pero justas, aquellas que aceptaban tus defectos y sabían que para bordar nunca ibas a valer, pero leías maravillosamente, con lo cual te tenían de lectora en las clases de costura. Y alguna que era simplemente sádica. En aquellos tiempos lo del bofetón era el pan nuestro de cada día en mi clase de segundo año. Y si destacabas por lo que fuera (y yo destacaba, muy a mi pesar) te los ganabas de todos los colores. Narices sangrantes y humillaciones públicas. El guardapolvos desabrochado, guantazo. El cabello en los ojos, guantazo. Las divisiones hechas demasiado despacio, guantazo. Hubo de todo. Sobreviví, pero odio las matemáticas y los uniformes, alguna secuela tenía que quedarme. O sea, que sé de lo que estoy hablando cuando me hablan de profesores injustos. Ahora bien, entonces, el respeto a los maestros era la ley. No había más. Los padres los apoyaban hasta que se demostrase lo contrario. Incluso cuando se demostraba lo contrario en un caso, una golondrina no hacía verano y ya verías lo que te pasaba si le faltabas al respeto a otro profesor.

Entonces, dicho esto, les cuento que mientras tecleo, mi mandíbula está a la altura de mis rodillas. Pasmada me hallo. Que unos estudiantes hicieron ¿qué? Leo y releo las noticias en los periódicos, un grupo de tarados del Artes y Oficios incendiaron con un cóctel molotov el carro de un docente. Las autoridades informan de que serán expulsados aquellos a los que se les pruebe su participación en los actos vandálicos. Faltaría más, digo yo. Eso debería darse por tácito y sobreentendido, ¿no? ¿O es que la gente espera que se les aplauda la gracia? Vamos a dejar claro que sea lo que sea el profesor, es una autoridad dentro del plantel. Punto final. Si eres estudiante tendrás tus derechos, vale. Pero también tienes deberes. Es esa partecita de los deberes la que no está muy clara, ¿verdad? Además de que al parecer, nunca nadie les informó a estos atorrantes de que los que delinquen son delincuentes, y que quemar propiedad ajena es un delito. Con lo cual, los que lo hicieron, son delincuentes. No importa la razón. Y los delincuentes son juzgados, y si son condenados deben pagar condena. Las cosas son así de sencillas.

Cuando leo las noticias relacionadas con estudiantes o menores de edad en éste país siempre me queda en la boca un regusto a demagogia. Muchos quieren ser más papistas que el papa. Piensen en los niños, dicen, la infancia. La edad de la inocencia. Precisamente en los niños pienso. En los míos. A los que estoy educando de la mejor manera que sé, en el respeto, en la decencia, enseñándoles que, coger lo que no es tuyo es robar y que decir lo que no es cierto, es mentir. Y entonces pienso que mis pobres hijos van a tener que codearse, de adultos, con gentuza como esa y tiemblo solo de pensar que la chusma se los va a devorar. Porque no se equivoquen, la ignorancia y la violencia siempre ganan si hay estúpidos a los que les tiembla la mano cuando tienen que castigarlas a tiempo. Expulsarlos…faltaría más. Hacer cualquier otra cosa es premiarlos.


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876534
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América