Estas son las oportunidades que la vida te da. Son esas revanchas que uno sabe que llegan, como en aquellos amores que se tuvieron, y pasó mucho tiempo antes que se llegara al final feliz (o por lo menos cerca a... ).
Ayer Blas Pérez vuelve a sumergirse en el mundo de la camiseta roja, las cosas son distintas, totalmente... Ya no es miembro del banquillo, ahora reclama su espacio en la titular, lindo eso para un ser humano con espíritu deportivo.
Porque en la era Alemania 2006, si jugó media hora fue mucho, su oficio era mirar el partido en otra posición, triste para quien las piernas le piden correr en el cuadro.
Tampoco es que será fácil, allí tendrá otros jugadores que reclamarán un espacio, pero Blas tiene con qué llegar, con qué demostrar que su espíritu de gol no se quedó en la Copa Libertadores. El que lo hace una, lo hace dos.
Blas tiene la historia del chico del barrio que triunfó y eso ya de por sí es un orgullo para todos los que realmente lo aprecian.
Su segunda parte llegó, no tuvo que esperar un montón de años, como en la novela de García Márquez, está en el propio Blas aprovechar al máximo lo que viene en pocos días.
Será linda esta nueva oportunidad, no sólo para Blas, es para todos los jugadores, para la selección, para la afición, para todos los que queremos ver a este equipo en el Mundial.
Esto se pone emocionante. El Rod Carew será nuestra casa y la tendremos llena, tenemos que ir, pues también es nuestra revancha.