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¿Arde el mundo?

“Lo más extraordinario de un milagro es que ocurre” Chesterton Parece que volverá a fallar otra vez el deseo de Papini. Hace poco les recordé el


erNESTO eNDARA (Escritor) / Escritor

“Lo más extraordinario de un milagro es que ocurre” Chesterton

Parece que volverá a fallar otra vez el deseo de Papini. Hace poco les recordé el cuento en el que tentó al demonio proponiéndole la destrucción de la vida en el planeta Tierra. Desde entonces muchos han deseado lo mismo. La última escatológica profecía nos asegura que nuestro planeta quedará sin vida el 21 de diciembre de 2012. Trompetilla para esta profecía. En verdad no sé de dónde saco esta seguridad puesto que todavía, al escribir esto, faltan días para la terrible fecha. Sea como sea, a este asunto no le concedo ni una brusca de preocupación.

Creo que si no nos golpea un fenómeno, como la detención súbita del planeta y que todo lo que habite su superficie salga despedido por una tangente con rumbo desconocido; o que un asteroide del tamaño de Australia nos acierte y, tras una larga noche sin vida, todo vuelva a empezar desde el ácido desoxirribonucleico, con mejores Evas y tal vez con inteligentes Adanes, nuestro planeta tiene por delante cinco mil millones de años de vida. No faltará el inconforme que diga: «¿Cinco mil millones nada más?»

Para entonces, es seguro que el sol, ya en decadencia, nos tragará y nos derretirá con el calor del triunfo postrero de una supernova.

¡Ja! los panameños ya sospechábamos que el calor terminaría con nosotros. Y seguimos ayudando a calentar nuestro hornito.

Pero algunos caen siempre de pie. Ahí tienes a Calito, técnico en refrigeración que dice que mientras más calor, él más fresco y tranquilo. Calito, un muchacho tan desafortunado que en el barrio lo llaman Fulmine porque dicen que es salao; pero él sigue campante porque todo lo envuelve en una nube de diclorodifluormetano.

Cuando bromeo con él, me dice: «¿Sabe cómo yo rezo? El calor nuestro de cada día, dánoslo hoy. Te voy a decir una cosa, Neco, sin mí —y no tengo por qué ocultar mi gélido orgullo—, la carne suda, la leche se transmuta, la mantequilla se convierte en chicha, la cerveza pierde su gracia. Yo soy un Merlín de gas y compresor. Soy un invierno tenaz y purificador, soy abanico sin plumas, soy la gota de sudor que se congela. El único consejo que te puedo dar es: Mantén cerrada la nevera, la entropía del hambre aumenta en el universo.»

Este Calito tiene un nosequé de predicador.

¿Y el milagro?

Tendré que dejar de escribir si sigo escribiendo como Neco.


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853363
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América