El seleccionador argentino Marcelo Bielsa apuesta a los delanteros Carlos Tevez (Boca Juniors) y Javier Saviola (FC Barcelona, España) como piezas para el reencuentro con el éxito, tras la dolorosa derrota 3-1 con Brasil en Belo Horizonte, con tres tantos de penal de un intratable Ronaldo.
Los habilidosos Tevez y "El Pibito" Saviola son dos de las figuras que más le reclama el público al cuestionado Bielsa, quien deberá rendir un exigente examen ante una aguerrida escuadra paraguaya, que no pierde en Buenos Aires por eliminatorias desde hace 31 años.
Sin embargo, los simpatizantes han reflejado su indiferencia con el juego del seleccionado y están más interesados en la final del torneo de tenis de Roland Garros que protagonizarán hoy los argentinos Guillermo Coria y Gastón Gaudio.
A pocas horas del encuentro, se expendieron menos de 20.000 entradas de las casi 48.000 puestas a la venta, una cifra que evidencia el escaso entusiasmo que despierta el seleccionado. El arquero Pablo Cavallero se lesionó y el técnico de la selección argentina de fútbol Marcelo Bielsa convocó ayer al arquero de River Plate, Germán Lux, para el partido contra Paraguay.
El portero del boca Juniors Abbondanzieri, de 31 años y 1,86 metro de altura, será titular en el encuentro de esta tarde. Argentina: Roberto Abbondanzieri - Facundo Quiroga, Roberto Ayala, Walter Samuel - Luis González, Javier Mascherano, Juan Pablo Sorin - Carlos Tévez - Javier Saviola, Hernán Crespo y Cristian González. DT: Marcelo Bielsa.
Paraguay: Justo Villar - Denis Caniza, Julio César Cáceres, Carlos Gamarra, Paulo Da Silva - Diego Gavilán o Edgar González, Angel Ortiz, Julio César Enciso, Delio Toledo - Roque Santa Cruz y José Saturnino Cardozo. DT: Aníbal Ruiz.
Aunque en la cancha los protagonistas de esta final son diferentes a los de 1989, detrás de bambalinas tendrán su encontronazo particular algunas figuras de aquella época, como Joe Dumars, actual presidente de los Pistons, y "Magic" Johnson, accionista de los Lakers.
Dumars fue elegido el Jugador Más Valioso de la final 1989 porque anotó cuanto quiso en los cuatro partidos.
Fue una dulce venganza para el "pistón mayor", que el año antes había visto como los Lakers le ganaban.