Hernán Crespo, Juan Pablo Sorín y resto de la selección de frotaban las manos y lanzaban exclamaciones sobre el frío reinante, entre seis y siete grados, acrecentado además por una persistente llovizna.
El bajón de temperaturas respecto a las vividas un par de días antes en Roma o en su última concentración en Buenos Aires hizo mella en los jugadores, mientras unos 500 aficionados y curiosos les alentaban junto al campo de entrenamiento.
El seleccionador José Pekermann ordenó correr, básicamente, para desbloquear los músculos y empezar con los preparativos en serio, tras el amistoso disputado en Italia contra Angola, que acabó en 2-0 para los argentinos.
Leandro Cufre, quien en un principio pensó regresar a Buenos Aires al enterarse de la muerte de su padre, optó por permanecer en Herzogenaurach con el resto de la selección.
Juan Pablo Sorín declaro ayer que su equipo está preparado para su debut el 10 de junio contra Costa de Marfil.
Casi 300 personas se congregaron para ver los movimientos del equipo, aunque varios hicieron guardia desde más temprano en la puerta del hotel, en otra lluviosa y fría jornada en el sur de Alemania.
José Pekerman, al retirarse de la práctica aseguró que el primer partido “siempre es muy complicado, y la fase de clasificación de tres partidos es la que va a determinar en donde estamos”.