Víctimas de la guerrilla, peleas por víveres y hasta una mujer golpeada por su marido son algunas de las imagenes que se reiteran en la televisión como parte de la campaña electoral por la presidencia de Perú.
Como los dos candidatos que medirán fuerzas en las urnas el 3 de junio aún no han logrado captar al cuarto del electorado incrédulo, el favorito Alejandro Toledo y el ex mandatario Alan García han optado por sacar filo a sus avisos publicitarios en un duelo por la credibilidad.
"No señor García. Usted habla bonito, pero gobierna muy mal. Vota por el cambio, Toledo más trabajo!", culmina una de las propagandas del candidato de marcados rasgos indígenas tras mostrar imágenes del cuestionado gobierno de Alan García.
Las escenas de los atentados rebeldes y las muestras de la escasez durante el mandato de García, que sumó de 1985 a 1990 una hiperinflación de 2.2 millones por ciento, son usadas.
Toledo, con 41 por ciento de las preferencias de acuerdo al último sondeo, suelta su propaganda de "propuestas", en la que anuncia su plan de gobierno. "He visto el rostro profundo de la pobreza", afirma mientras se suceden primeros planos de caras de campesinos en los Andes.
García, un socialdemócrata experto en oratoria y con el 38 por ciento de las preferencias, dio un giro a su campaña para adoptar una actitud más serena y tratar de revertir los anuncios de Toledo con imágenes de su gestión bajo el mensaje de "Alan dio y dará trabajo".
Tampoco duda en hacer sutiles alusiones, en sus diarias conferencias de prensa, a las denuncias contra Toledo sobre una supuesta hija que se niega a reconocer, un exámen de orina con trazas de cocaína y a su actitud impulsiva e ideas cambiantes. Por las noches el bombardeo publicitario es incesante.