EL LEGENDARIO estadio de Highbury fue el escenario en el que el Real Madrid sufrió su eliminación de la Liga de Campeones ante el Arsenal (0-0), después de ser incapaz de remontar la renta londinense obtenida en la ida por Henry, y firmó el final del legado del que se ausentó Florentino Pérez hace una semana.
El equipo blanco, en una eliminación decepcionante y triste porque nunca ofreció la chispa y el fútbol necesario para voltear el magnífico tanto de Henry en el Bernabéu, perdió no sólo la batalla europea, cedidas ya la de la Copa y la de la Liga, sino que cierra un presente angustioso, en plena eventualidad desde el presidente hasta los jugadores y con un aire de reforma que debe traspasar todos los estamentos de la entidad en los dos próximos meses.
En la lucha interna que vivía la entidad ayer, entre mirar definitivamente al futuro con un nuevo proyecto o sobrevivir con las glorias del pasado, el Real Madrid cayó al precipicio, con una versión mediocre y que supone además el final de una era marcada por las ideas reformistas de Florentino Pérez y el desacierto en la programación deportiva, con un acúmulo de talento "envejecido" que pasea sus ilustres nombres por Europa, pero lejos de merecer por fútbol un hueco en la nobleza europea.
En un partido grande, de jugadores grandes, Ronaldo, titular, Zidane, Beckham o alguno más evidenciaron el lugar en el que se encuentra la entidad, desconcertada, lejos de momentos de brillantez y sin la identidad suficiente para prestigiar en Europa la rica historia del club.
El Madrid adoleció además de serios problemas defensivos porque nunca ataca el balón, siempre "respeta" al adversario, sin enseñarle su agresividad, y permitió a los "gunners" moverse con soltura. Los errores en la circulación fueron además el principal deje de los blancos. Al equipo blanco se le escapó la eliminatoria, y parece que algo más porque este equipo es ya pasado.
Arsenal elimina al Madrid
El elenco inglés sorprendió al Real Madrid e incluso pudo vencerlo porque tuvo opciones de gol.