Los caminos entrelazados del universo de la creación artística y el mundo de las drogas y psicotrópicos son objeto de una peculiar exhibición en la Maison Rouge de París, que reúne más de 250 obras de 90 autores internacionales entre los que se cuentan Damien Hisrt, Jean-Michel Basquiat o Yayoi Kusuma.
"La creatividad no aumenta demasiado con el consumo de drogas. Permanece en el marco normal del artista y en el marco socio-histórico y estético de su época", explica a Efe Antoine Perpre, comisario de la muestra "Sous Influénces" (Bajo influencias).

Se trata de la primera vez que una institución cultural vincula los estupefacientes y la creación artística de una manera tan ambiciosa, con la única intención de mostrar "la relación entre las artes plásticas y los psicotrópicos", añade Perpre, que desde hace 35 años trabaja en París en un servicio médico de ayuda a los drogodependientes. La exposición, que alberga un centro privado y no pretende verter "ningún juicio moral o socio-jurídico", se desarrolla a través de tres ejes.
Para acceder al primer segmento es necesario atravesar la instalación "Swinging Corridor", un túnel blanco concebido por el alemán Carsten H ller que juega con el efecto de paredes que oscilan hipnóticamente a medida que el visitante se adentra por el pasaje, mientras distingue un olor dulce de incienso incandescente.

El primer bloque está dedicado al trabajo de creadores que experimentaban con estupefacientes en sus propias carnes, como atestigua un dibujo ejecutado en 1853 bajo la influencia del hachís por Jean-Martin Charcot, catedrático francés de neurología y profesor de Sigmund Freud, padre del psicoanálisis.
Otro ejemplo de esa experimentación es el trabajo del polaco Stanislaw Ignacy Witkiewicz, quien allá por 1939 ofrecía a sus clientes retratos del tipo A, que intentaban ser fieles a la realidad; del tipo B, donde el pintor, filósofo y escritor daba rienda suelta a su creatividad; y del tipo C, en los que consumía alcohol, cocaína o hachís para representar a su modelo.

"Quería mostrar que hay muchos artistas que estaban en contacto con las sustancias psicotrópicas, como todos los seres humanos, desde hace milenios", señala el comisario, junto a unos zuecos pirograbados por Basquiat, genio plástico asiduo a los opiáceos al que mató un cóctel de drogas a los 28 años.
El periplo avanza entonces hacia el testimonio de artistas que se han interesado por los psicotrópicos y los estupefacientes como tema para sus obras, con fotografías de Alberto García Alix, una serie de irónicas jeringuillas de su compatriota Esther Ferrer o instantáneas del cineasta estadounidense Larry Clark, autor de "Kids" o "Ken Park".

Vídeos, esculturas, instalaciones, dibujos y pinturas escudriñan diferentes aspectos relacionados con diversos productos, desde sus efectos oníricos y excitantes hasta la violencia y muerte que genera su tráfico ilegal o su comercialización reglada, como la serie "Medicine Cabinets", de Damien Hirst.