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Así empiezan estas cosas

Dicen que todo es culpa de los extranjeros. El cobro de los estacionamientos, los atascos en las rotondas, la falta de ñame baboso en el mercado. No, no soy panameña, pero conozco el país más que muchos... No soy panameña, pero sé de historia patria mucho más que muchos.


Exactamente así. Con algún demagogo achacando los problemas que conllevan la mala gestión y las corruptelas en un país a los inmigrantes. Con una paulatina avalancha de noticias acerca de los problemas que traen los que llegan. La percepción de inseguridad ciudadana aumenta exponencialmente cuando en las noticias nos bombardean con crímenes cometidos por extranjeros. Los robos, los atracos, las patadas en la cara que te puede dar un panameño se olvidan. Los panas pueden ser unos hijos de puta pero son 'nuestros' hijos de puta. Empezamos a escuchar voces que dicen que todo es culpa de ellos. El cobro de los estacionamientos, los atascos en las rotondas, la falta de ñame baboso en el mercado.

Poco a poco la ola va creciendo, un gilipollas foráneo postea en cualquier red social una boutade y se forma un tsunami de réplicas y contra réplicas. Alguien malcanta el himno nacional y se considera eso una declaración de guerra y una mentada de madre.

No se rían, señores, no piensen que exagero. No lo hago. Lean, señores. Lean. Lean historia, y ni siquiera historia tan lejana en el tiempo. Así empiezan estas cosas. Por ahora la economía va viento en popa, no hay demasiados problemas de trabajo, los panameños (la gran mayoría) pueden darse el lujo de rechazar los trabajos que no les gustan, donde les exigen demasiado o donde el jefe no les simpatiza. Hoy el panameño deja un trabajo y mañana ha conseguido otra chamba. Aun así los extranjeros sobran, no deben trabajar en aquello que los panameños puedan hacer. No pueden ser locutores, ni médicos, ni una larga lista de otras profesiones y oficios, y todo esto cuando aún hay trabajo para todos en este país. La lista de exclusión para los extranjeros va aumentando. Así sea que el extranjero en cuestión tenga treintaicinco años y lleve en Panamá treintaicuatro y medio. No se distingue ya entre legales e ilegales.

Pues antes o después llegarán las vacas flacas y ese clima de rechazo se convertirá en otra cosa. Ahí sí van ustedes a tener problemas. Y digo ustedes porque yo soy extranjera, pero lista. Y no pienso quedarme a verlo.

Cada vez me siento más asediada por comentarios tarados, gente que despotrica sin pensar. Y que cuando le clavas la mirada fijamente sin responder a la baba que sueltan, caen en cuenta y añaden: Pero no te des por aludida, mujer, tú eres casi panameña. Pues no, yo no soy suficientemente panameña. Igual que los judíos alemanes no fueron suficientemente alemanes cuando los obligaron a llevar una estrella amarilla cosida en el pecho. Soy española y vivo y trabajo en Panamá. Tengo dos hijos panameños y más de una vez y más de dos he parado los pies y la lengua de imbéciles que critican sin saber. Pero cuando tengo que decir lo que no es correcto, lo hago sin temor, porque pago impuestos en éste país y porque mis hijos tienen que vivir y hacerse hombres en él.

No, no soy panameña, pero conozco el país más que muchos, porque me ha interesado aprender. No soy panameña, pero sé de historia patria mucho más que muchos. No soy panameña, pero sé lo que quiere decir la palabra 'prez' en el himno nacional, aunque no lo haya cantado ni lo vaya a cantar nunca. No soy panameña. Los que sí lo son deberían pensar que no lo son por elección, sino por casualidad. Los panameños de nacimiento no eligieron nacer aquí, en cambio los emigrantes han decidido morir en el istmo. Y esa decisión consciente debería contar para algo ¿no?

(Antropólaga, actriz y escritora+)


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947356
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América