Mariano Rivera estaba en la lomita en la novena entrada para proteger una ventaja de una carrera en el séptimo partido de la Serie Mundial. Los Yanquis de Nueva York estaban en manos seguras.
Sin embargo, Rivera, quien era el cerrador más dominante de las grandes ligas de los últimos cuatro años, no pudo hacerlo de nuevo, al conceder dos carreras, cometer un error crucial y perder el partido por 3-2 ante los Diamondbacks de Arizona.
"Hice mi mejor esfuerzo, pero me ganaron", declaró un Rivera sosegado en el camerino yanqui. "Me siento bien. No pude lanzar de la mejor forma. Así es el béisbol". Este súbito giro dejó a los Yanquis atónitos. El dueño George Steinbrenner elogió a Rivera. "No soy capaz de decir nada malo de Mariano. ¿Cuántas veces ha ganado? , Es lo mejor que hay", señaló.
Los Yanquis finalizaron la temporada sin un título de Serie Mundial por primera vez desde 1997, año en el que curiosamente ocurrió la última vez que Rivera dejó escapar un salvamento en la postemporada.
Su dominio fue más evidente en el cuarto y quinto partido de esta Serie Mundial, cuando los Yanquis conectaron jonrones para empatar los partidos contra el cerrador de los Diamondbacks, el sudcoreano Byung-Hyun Kim, y se llevaron victorias en episodios extras. Ese era el tipo de trago amargo al cual Rivera rara vez hacía que sus compañeros bebieran.
Rivera fue enviado a relevar en la octava entrada después que el dominicano Alfonso Soriano conectara un jonrón y le hubiera dado la ventaja a los Yanquis por 2-1. Los salvamentos de seis outs son una norma para Rivera a estas alturas del año, y con los Yanquis, todas las temporadas.
Los Yanquis no perdían un partido en el que tenían ventaja después de ocho entradas en la postemporada desde que perdieron el cuarto partido de la Serie Mundial de 1947 ante los Dodgers de Brooklyn.
Rivera estuvo magistral en su primera entrada, al ponchar a tres de cuatro bateadores que enfrentó, pues sólo Steve Finley le conectó un sencillo. Eso le permitió disminuir su promedio de carreras limpias en la postemporada a 0.70.
Sin embargo, la historía cambió desde que botó la bola tras un toque de pelota de Damian Miller para colocar corredores en primera y segunda base. "Si hubiese sacado ese out en segunda, todo hubiese sido diferente", dijo Rivera. "Pero nadie sabe. Estas cosas pasan". Rivera, quien cerró con éxito 10 de las últimas 11 series de los Yanquis en postemporada, esta vez se fue calladamente de la lomita.