Su tío y padrino, Nestalí, sin conocer su realidad viajó de Panamá a Docampadó en febrero de 1983 y le pidió a Rutelio, padre de Guillermo su custodia para ayudarlo, pues en el hogar habían siete hermanos.
El niño, aún con la inocencia de su edad, no se opuso y pronto se vino con su tío padrino a Panamá.
Así cuenta a El Panamá América, Ninfa Rivas (prima por parte del papá y tía política) la llegada a Panamá de Guillermo, quien más tarde sería conocido como Pedro “El Rockero” Alcázar, tercero del grupo de siete hermanos.
“Cuando su padrino Nestalí, que es mi cuñado, fue a Colombia, le pidió a su papá, Rutelio Tamayo, su ahijado para ayudarlo con la crianza, porque en esa región hay mucha miseria y violencia”, expresó.
Ese mes de febrero Guillermo llegó en un bote a través del río Zapallal y “no los entregó a mi esposo Evelio Valencia y a mí”.
“Para llegar a Zapallal donde residimos actualmente, se demoraron tres días. Tuvieron que salir de Docampadó, después llegar a Jaqué por el Pacífico con el temor de ser atrapados porque eran indocumentados, cruzar toda la región y golfo de San Miguel hasta penetrar el Delta del Tuira y surcar el río Sabana para luego penetrar al río Zapallal hasta el puerto que está a escasos metros de mi casa”, añadió.
“Decir que el ex campeón no tenía familia es falso, siempre hemos sido su familia pero cuando él llegó a Darién no tenía documentos y a los seis años es muy difícil registrar un niño como si fuera propio”, aclaró.
Prosiguió, ese mismo año inició su primer grado en la escuela de Zapallal, poblado a la orilla de la Panamericana, a escasos minutos de Santa Fe.
Su primera maestra fue Delfa De León, en esa misma escuela cursó hasta el cuarto grado y de allí se fue para donde su tío Nestalí, quien residía en Curundú. Terminó su escuela en la escuela primaria Fe y Alegría de Curundú. Ninfa, en tono enérgico, no perdió oportunidad para aclarar que “los familiares que han surgido ahora son falsos, su descendencia es colombiana y la prueba está en que no tenía documentos porque llegó ilegal como lo hemos hecho muchas familias buscando tiempos mejores y huyendo de la violencia. Siempre quisimos arreglarle sus papeles, pero no pudimos lograrlo”.
Por su parte, Salomé Zúñiga de Valencia, tía política de Guillermo, sumó a esta historia como llegó la hermana de Guillermo; Marcelina Valencia Tamayo, sexta en la generación y que hoy cursa el quinto año de comercio en el Instituto Profesional y Técnico de Metetí.
Marcelina llegó como de cuatro años por la misma ruta: Nos fue entregada por su tío Nestalí, porque “nosotros estábamos mejor que su papá en Colombia”. Ambos hermanos estaban juntos.
Ninfa agregó que en 1989-90 su primo estaba perdiendo el camino y su conducta no era la adecuada, además los indocumentados estaban atravesando momentos difíciles.
Fue entonces cuando su tío Nestalí llamó a su papá y lo mandó a Colombia. Duró seis meses y cuando regresó lo hizo con el compromiso de obedecerlo.
El viaje lo hizo reflexionar. Para ese entonces tenía unos 15 años y se inició en la práctica del boxeo.
Nunca quiso estudiar, por eso sólo hizo hasta el sexto grado; lo único que lo apasionaba era el boxeo.
Gracias a ello empezó a i a prácticas y conoció a Francisco Alcázar y éste, al ver el avance de Guillermo, empezó a interesarse en el estatus migratorio de su pupilo y al no conseguirle documentos, lo apuntó como hijo suyo, con el nombre de Pedro Alcázar.
“Cuando sus familiares supimos nos opusimos y le aconsejamos que arreglara sus papeles, que fuera a Colombia, pero los trámites eran costosos y no tenía recursos”. Pero, aquello que Francisco hizo de buena trajo problemas luego. Un hijo del señor Francisco denunció al boxeador ante las autoridades de migración.
Lo acusó de indocumentado y le quitaron la cédula al comprobar que efectivamente era falsa y que ese nombre y cédula le correspondía a otra persona.
“No entendemos ahora como esas mismas personas que lo denunciaron ahora dicen que es su hermano”, todo eso ocurre por interés económico o por lo que pudo haber dejado, dijo indignada.
Posterior a la muerte del Francisco, Guillermo conoce Espiño, apoderado hasta el día de su muerte.
Antes a esa fecha, entre finales del 2000-2002, él vivía con sus tíos que residen en Panamá. Luego, al conocer a Espiño se hospedó en un contrato a tres años en el Hotel Caribe (ese hotel es del papá de Espino). Boxeaba para pagar el hotel y alimentación del mismo hotel.
También se comunicaba con su padre, primero a través de cartas y en los últimos años por teléfono.
“Recuerdo la última carta que su papá le mandaba a pedir B/. 20.00 y un reloj, esa solicitud demostraba la humildad y necesidad en que aún vive su padre”, añadió.
Por su parte, la hermana del “Rockero”, con lágrimas en sus mejillas, nos dijo “ya estábamos organizando un viaje a Colombia a conocer a mi padre y buscar mis papeles para arreglar mi documentación en Panamá y así poder entrar a la Universidad, él me la iba a pagar, era un compromiso que había adquirido”.
“Es lamentable que la familia de Francisco y Espiño se apoderaron del cadáver de Guillermo y no permitieron que le diéramos sepultura en Darién, la tierra que lo acogió cuando llegó de Colombia. Con el tiempo no lo recordarán y sus restos se pueden perder, pero en Darién eso no ocurre”, adujo.
Dijo también que el apoderado no le ha permitido a la familia ningún tipo de información sobre el seguro ni su cuenta bancaria, “no conocemos nada”. Si legalmente como familia nos reconocen algún beneficio lo aceptamos, pero sólo lo recibiremos si las leyes así lo estipulan, pero lo lamentable es que digan que su familia ausente solo apareció después de muerto.
“El “Rockero” en cada pelea que hacía, perdiera o ganara, venía a Zapallal, sacaba madera en la montaña con sus primos, le dejaba dinero a su hermana y ayudaba a la familia.
Agregó, él estaba ayudando a mi padre en Colombia. “Sé que me tuve que separar de él y mis hermanos por la falta de recursos. Sólo he conversado con mi hermana en Colombia Yariela. Aunque mi padre venga con mis documentos no regresaré a Colombia para vivir, sólo lo haré para conocer a mis hermanos”, dijo.
Hizo una pausa y agregó “mi familia, hermanos, tía mamá y tío papá son los que me adoptaron desde que tenía cuatro años, hoy tengo 18 y me será difícil adaptarme en una región donde hay muchos problemas”.
“Es una lástima que Guillermo a pesar de ser un campeón mundial, seguía siendo indocumentado”, señaló para concluir.