El Atlético de Madrid encara hoy uno de los partidos más transcendentales de la temporada, noventa minutos o más a todo o nada en la vuelta de los octavos de final de la Liga de Campeones contra el PSV Eindhoven, el goleador Luuk de Jong y el riesgo que supone el 0-0 del encuentro de ida en Holanda.
Un encuentro decisivo para el conjunto madrileño, que avista su clasificación para los cuartos de final del torneo por tercer año consecutivo y que apela a su firmeza, al imponente ambiente del Vicente Calderón, que apunta al lleno, y a su versión más goleadora del curso, nueve goles en tres choques.
Ahí enfoca el Atlético, en uno de sus tramos más convincentes de la temporada, con cuatro victorias consecutivas y seis duelos seguidos sin perder, en los que ha marcado diez tantos y sólo ha recibido uno; dos aspectos esenciales para los rojiblancos, después del empate 0-0 en el estadio Philips.
Necesita gol para avanzar, como también es casi básico no recibir ninguno en su portería, porque cualquier igualada con tantos en el marcador limita sus combinaciones de clasificación al triunfo, el único resultado que se imagina el Atlético, mejor que su rival en todos los aspectos sobre el papel.