El Atlético de Madrid completó su recuperación con otro partido notable en el que impuso su absoluta superioridad ante un Valencia inofensivo, desaparecido tras la expulsión de Carlos Marchena antes de la media hora y anulado por el fútbol de un equipo rojiblanco que sueña con Europa.
El 4-1 final, con tres de los goles en el último cuarto de hora, confirmó la transformación del conjunto madrileño, que ha dejado atrás sus deficiencias de meses anteriores, y agravó las dudas como visitante del Valencia, que acumuló su cuarto duelo seguido a domicilio sin ganar, aunque continúa en zona Champions.