El Atlético de Madrid vuelve a mirar hacia arriba en la Liga, tras encadenar la tercera victoria consecutiva, la primera en seis años, con una goleada por 4-0 frente a una Real Sociedad irreconocible, demasiado distante del equipo que asombró la pasada temporada.
Gregorio Manzano parece haber encontrado la fórmula. A la novena fecha, y tras asomarse al abismo durante casi tres meses, el técnico del Atlético repitió alineación y, con los mismos de Murcia, el conjunto rojiblanco ofreció su mejor imagen y logró un triunfo que le devuelve la esperanza de competir en Europa la próxima temporada.
Frente al actual subcampeón, el Atlético pareció un equipo nuevo, con un plan definido y convencido de sus posibilidades. Sacó el balón aseado en defensa, nunca con lanzamientos directos hacia el área contraria como anteriormente, lo tocó en el centro del campo y encontró espacios en el ataque.
Volvieron a juntarse Jorge, Fernando Torres y el griego Demis Nikolaidis y el Atlético tuvo más opciones que el pelotazo para que recibiese de espaldas el “Niño”, el único recurso ofensivo durante más de dos meses.
Entre los tres fabricaron la jugada del primer gol, que partió de Torres, prolongó Jorge con un balón entre los centrales y culminó, tras regatear al guardameta realista, Nikolaidis.
El caso del atacante griego es singular. Llegó al Manzanares casi de incógnito, huyendo del siniestro presidente del AEK, y parecía un inquilino fijo del banquillo, pero ha aprovechado al máximo sus oportunidades.
No tiene un gran físico, ni despunta por su técnica, pero de su entusiasmo, de su voluntariosa entrega, ha partido la recuperación de Fernando Torres, y con sus goles, se ha ganado a la afición.
Su tanto, en el minuto 13, sirvió para desvestir a la zaga de la Real Sociedad, un conjunto que, de momento, está lejos del equipo que hace tan sólo cuatro meses aún soñaba con coronarse campeón.
En el Calderón, dio facilidades su defensa, apenas tuvo el balón Xabi Alonso y no inquietaron en exceso ni el turco Nihat Kahveci ni el serbio Darko Kovacevic.
Desperdició Valery Karpin su primer contragolpe, a los tres minutos, y ya no creó más peligro hasta el minuto 39, cuando Jauregi no supo aprovechar un mal despeje del meta argentino Germán Burgos tras un golpe franco.
Tuvo más ambición al comienzo del segundo tiempo y pudo empatar si el francés Potillon no hubiese enviado a la grada un balón que, de nuevo, dejó muerto Burgos dentro del área, o si acto seguido Kovacevic hubiese cabeceado con más intención tras un saque de esquina.
Atlético Madrid golea a Real Sociedad
El equipo rojiblanco ofreció su mejor imagen y mantiene esperanza de competir en Europa