La fuga de 78 peligrosos reos de una cárcel de máxima seguridad de Guatemala fue atribuida ayer a la corrupción en las prisiones y al contubernio entre el director del penal conocido como "El Infierno", Edwin González, un asaltante y un secuestrador.
El ministro de Gobernación, Byron Barrientos; el fiscal general, Adolfo González; el presidente en funciones de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), Rolando Quezada, y el director de la Policía Nacional Civil (PNC), Enio Rivera, coincidieron en señalar, por separado, que hubo corrupción en la fuga de los presos.
Barrientos aseguró en una rueda de prensa que, según las primeras investigaciones, se ha establecido que hubo contubernio entre el director del penal, Edwin González, el asaltante Jorge Solís Mejicanos y el secuestrador Julio Iboy Ramírez, para facilitar la evasión. Los dos figuran en la lista de huidos.
El director, el subdirector, el alcaide y 16 guardias de "El Infierno" han sido detenidos por su presunta complicidad en la fuga de los convictos por secuestros, asesinatos, narcotráfico y asaltos a bancos.
El ministro dijo que los operativos de búsqueda se mantienen en Escuintla, Santa Rosa, Sacatepéquez, Suchitepéquez y la capital guatemalteca para volver a capturar a los peligrosos delincuentes.
Añadió que tienen información de que al menos 20 reclusos se encuentran perdidos en una montaña del departamento de Santa Rosa, en el sureste del país, y esperan detenerlos.
Barrientos también anunció que a los jueces y fiscales que se sientan amenazas por la fuga, se les redoblará la seguridad.
Por su parte, el presidente en funciones de la CSJ, Rolando Quezada, aseguró a la prensa que la fuga fue por la corrupción que existe en el sistema carcelario.
"Estamos desanimados, pero hay que afrontar la situación con valentía y con más fuerza", acotó Quezada, al instar a los jueces a seguir con su trabajo de aplicar la justicia.
El fiscal general y jefe del Ministerio Público (MP), Adolfo González, también coincidió en que la evasión se dio por la corrupción.
No se reveló, sin embargo, cuánto habrían pagado los reclusos por la evasión, pero las autoridades siguen las investigaciones para establecer esta situación.
Los 78 reos se fugaron el domingo de la prisión conocida como "El Infierno", inaugurada en 1999 en el departamento de Escuintla, a 56 kilómetros al sur de la capital, para recluir ahí a los presos considerados de alta peligrosidad.
Durante la fuga murieron al menos cinco personas, entre ellos tres agentes de seguridad, y hasta ahora sólo se han vuelto a detener a nueve.