El volcán Guagua Pichincha, vecino a la capital ecuatoriana, aumentó ayer su actividad, pero las autoridades mantuvieron un alerta naranja que sugiere podría producirse una erupción en cuestión de días o semanas.
En un sobrevuelo realizado ayer en la mañana vimos el derrumbe de la pared occidental del domo (manto que cubre al cráter) y una importante actividad fumarólica, dijo a periodistas Hugo Yépez, director del instituto geofísico de la Politécnica Nacional.
El acceso de la columna magmática ejerce suficiente presión para deformar a la montaña, añadió en rueda de prensa.
El Guagua (niño, en lengua quichua) Pichincha se alza a unos 12 kilómetros de la zona urbana de Quito, declarada en alerta naranja el lunes.
Estamos preocupado por la situación, dijo el presidente Jamil Mahuad, quien participó en la conferencia de prensa.
No se ha pensado declarar la alerta roja. Si amerita se lo hará, será una decisión de los técnicos, agregó sin embargo.
El alerta roja indicaría la inminencia de una erupción en el término de días.
El sur de la ciudad de Quito amaneció el miércoles cubierto por una capa de cenizas, de unos dos centímetros de espesor.
Mi carro (automóvil) estaba cubierto por una capa gruesa, menos de una pulgada, de ceniza. A otros compañeros les pasó lo mismo, pero a los que viven en el sur (de Quito), acá al norte (de la ciudad) no ha pasado nada dijo a Reuters el taxista Mauricio Narváez.
Imágenes de la televisión reforzaban la versión de Narváez y mostraron además las calles cubiertas por una capa gris.
Mientras se mantenga la alerta naranja vamos a ver este tipo de manifestaciones (lluvia de cenizas)... esto nos va a enseñar a vivir con el volcán, sostuvo Yépez. Desde que se declaró la alerta naranja se han evacuado a unas 2.000 personas y se suspendieron las clases para unos 400.000 estudiantes de escuelas y colegios secundarios.
En caso de una erupción del volcán, Quito sería afectada por la lluvia de cenizas que, eventualmente, se convertirán en flujos de lodo y piedras.
La Defensa Civil ha dicho que las pequeñas poblaciones aledañas a Quito, como Lloa, Mindo y Nono, serían las más afectadas de producirse una erupción. }