El número de damnificados por el sismo del jueves aumentó a 181.000 personas y cuarenta comunidades quedaron incomunidades, en su mayoría indígenas del estado de Oaxaca, reportó ayer la oficina de la Presidencia de México.
"No resolveremos nada de un día para otro. Lo importante es que estamos vivos. Ya nos salvamos del terremoto que pudo ser devastador", expresó el presidente Ernesto Zedillo luego de una gira realizada el viernes. En efecto, el violento y prolongado sismo de 7,4 grados en la escala abierta de Richter que duró casi dos minutos, de tipo oscilatorio y no trepidatorio, tuvo la misma intensidad del terremoto que causó 15.756 muertos en Turquía el 19 de agosto.
Este sábado, el mandatario dijo que el daño del terremoto "pudo ser peor" al enviar sus condolencias a los habitantes del estado de Oaxaca, en el cual se registró el epicentro, cerca de Puerto Escondido, frente a las costas del Pacífico.
Por el sismo del jueves resultaron afectadas más de 5.000 viviendas, 150 edificios históricos fueron dañados, la mayoría de ellos construcciones coloniales, iglesias y conventos de la época colonial.
El número de muertos no aumentó sensiblemente. El total se elevó este sábado de 19 a 24 -todos en Oaxaca, excepto dos en la ciudad de México y el estado de Veracruz- según reportes de radioaficionados de las comunidades indígenas aisladas de la Sierra Sur de Oaxaca.
Las escuelas rurales son otro tipo de construcciones afectadas. Un total de 1.269 escuelas reportaron daños, quedando sin clases 390.000 niños en Oaxaca.
El informe oficial señala que el movimiento telúrico afectó la zona arqueológica de Monte Alban, una espléndida ciudad de la cultura zapoteca construida en el siglo VII antes de Cristo y abandonada en el siglo X, que resultó con daños en 17 estructuras piramidales que quedaron completamente cuarteadas.
Oaxaca también es un estado rico en edificios de arquitectura colonial, en los que sobresalen las iglesias y conventos, de los cuales 191 registraron daños, según los peritos oficiales.
La red carretera también sufrió cortes importantes en por lo menos siete tramos y el Ejército mexicano trabaja junto con las comunidades afectadas. En la capital colonial de Oaxaca, con 400.000 habitantes, unas 400 resultaron afectadas y 75 edificios sufrieron daños parciales.