Centenares de residentes de la capital del estado de Tabasco se enfrentaron ayer con la policía, que golpeó y detuvo a muchos de ellos, por considerar que las autoridades no ayudan con la debida premura a las víctimas de las inundaciones. Por otra parte, los soldados seguían excavando en Teziutlán, entre el barro y los escombros en busca de víctimas de las inundaciones de la semana pasada, mientras seguía cayendo la lluvia en esa aldea enlodada.
Más de 400 personas han muerto en los deslizamientos y riadas ocurridas en México en la última semana, y varios centenares más siguen desaparecidas, y los recuentos extraoficiales de la prensa sitúan la cifra en 462.
Incluso mientras sigue lloviendo en la región, creció la indignación entre los sobrevivientes que acusan al gobierno de ayudar tarde y de adoptar decisiones erróneas.
El presidente Ernesto Zedillo dijo cuando visitó el viernes y el sábado las zonas afectadas, que fue el peor desastre que ha sufrido el país esta década.
El mayor número de víctimas ocurrió en el estado de Puebla, dijo el vocero estatal Jaime Maverick.
Zedillo prometió enviar más personal civil y militar para ayudar en las labores de rescate y reconstrucción.
"No les fallaremos", prometió el mandatario en la Plaza Rica. Sin embargo, en Villahermosa, situada a 655 kilómetros al este de México, muchos de sus 465.000 residentes no estaban dispuestos a aceptar las promesas del mandatario.
Gran parte de la ciudad se encuentra bajo el agua desde hace más de una semana y el caudal continuaba ayer subiendo de nivel.
La noche del sábado y ayer en la mañana, centenares de residentes bloquearon una carretera en la parte norte de la ciudad en protesta contra las barreras gubernamentales que evitaron que la crecida llegara a ciertas zonas de la ciudad, empeorando el efecto de las aguas en otras.
La policía cargó contra los manifestantes y lanzó gases lacrimógenos, además de detener a unas 100 personas, incluyendo 8 niños y una mujer embarazada.
"En lugar de ayudarnos, nos golpearon con bastones. ¿Por qué?", preguntó Carmen Arellano, de 37 años.
La mayor parte de los detenidos fueron liberados ayer pero 15 fueron acusados de dañar bienes federales, la carretera, al no poder depositar una fianza de 110.000 pesos (12.000 dólares).
En la penitenciaría estatal de Villahermosa, unos 100 reclusos organizaron anoche un motín "Nos encontramos en medio del agua", gritó a los periodistas uno de los reclusos desde el tejado de la prisión. "Necesitamos alimentos y agua potable".