Un grupo de senadores preguntó a un especialista en terrorismo internacional si alguno de los siete países a los que Washington acusa de fomentar el terrorismo ha cambiado de política. La respuesta: Cuba.
Esto habrá sorprendido a los congresistas que insisten en mantener el embargo de 40 años contra la isla comunista a 150 kilómetros de la Florida.
Pero la respuesta de Paul Bremer, presidente de la Comisión Nacional sobre Terrorismo y ex funcionario del Departamento de Estado en materia de contraterrorismo, no fue novedad para un grupo pequeño, pero creciente de legisladores que quieren normalizar las relaciones comerciales y de otro tipo con Cuba.
El martes los senadores estudiarán la propuesta de crear una comisión para evaluar si Estados Unidos debe seguir considerando a Cuba como una amenaza militar.