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Aumentan tensiones por elección en Chile


El líder socialista Ricardo Lagos y el candidato derechista Joaquín Lavín entraron en una tensa etapa final de sus campañas, para romper su virtual empate y ganar la presidencia de Chile en la segunda vuelta electoral del domingo 16 de enero.
"Las cosas están muy bien y el triunfo se va a ampliar", afirmó Lagos el viernes, convencido de que sorteará el "empate técnico" de la elección del 12 de diciembre, donde obtuvo el 47,9% de los votos, mientras Lavín reunió el 47,5%, con una diferencia de sólo 31.000 sufragios.
Sin encuestas previas, a diferencia de lo que ocurrió entonces, los expertos en sondeos coinciden, sin embargo, en que los candidatos que alcanzaron las dos mayores votaciones de diciembre -entre seis aspirantes- volverán a protagonizar un estrecho desenlace que ahora será definitivo.
Para llegar a esa definición, los ocho millones de votantes deberán optar entre dos propuestas que, en términos generales, plantean proyectos similares de desarrollo.
Ambos candidatos enmarcan sus programas dentro del esquema económico de libre mercado que situó a Chile entre los países de mayor expansión en América Latina, desde que hace 10 años se restauró la democracia tras la dictadura del general Augusto Pinochet (1973-1990).
Lavín y Lagos ofrecieron crear más de 200.000 empleos en su primer año de Gobierno, aumentar las pensiones de los jubilados, mayores créditos estatales para los estudiantes universitarios y combate a la delincuencia.
Mientras Lagos se empeñó en proyectar su capacidad realizadora, como ex ministro de Educación y Obras Públicas en los dos gobiernos de la Concertación Democrática, Lavín recordó sus realizaciones como alcalde de la comuna de Las Condes, al este de Santiago.
Para marcar la diferencia con su oponente, en la campaña que culminó en diciembre Lagos prometió "crecer con igualdad" y utilizó un tono confrontacional, al recordar el papel que Lavín tuvo como asesor de Pinochet, detenido en Londres desde hace casi 15 meses.
Pero en la breve campaña actual, que se reanudó luego de las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, fue Lavín quien tomó la ofensiva con abiertas críticas al Gobierno del presidente Eduardo Frei y declaraciones que cuestionaron las cifras oficiales sobre la reactivación económica.
La tensión llegó a las calles, donde partidarios de uno y otro bando se enfrentaron a golpes, hasta culminar el jueves con una lluvia de piedras y otros objetos sobre el candidato derechista en la ciudad de Constitución, 260 km al sur de Santiago.
"Tuve que hablar esquivando los objetos que me lanzaban", relató Lavín, que terminó su intervención protegido por el escudo de un policía.
"Lo que me tocó ayer en Constitución es lo más violento que he visto hasta ahora en esta campaña presidencial", agregó el líder de la Alianza por Chile, que integran el Partido de Renovación Nacional (RN) y la Unión Demócrata Independiente (UDI).
En un ánimo conciliador, el comando de la candidatura de Lagos propuso este fin de semana conversaciones para alcanzar un "pacto de no agresión" durante el resto de la campaña de propaganda, que concluirá oficialmente el próximo jueves.
"Nosotros no tenemos ningún inconveniente en hacerlo, porque queremos que el ejercicio del sufragio sea completamente libre", dijo la directora ejecutiva del comando, Soledad Alvear, en alusión a supuestas presiones sobre grupos de votantes en favor del representante de la derecha.
Detrás de esas presiones, además de algunos empresarios, el oficialismo aludió al "voto militar" y pidió que los miembros de las fuerzas armadas reciban información sobre la libertad y el secreto del sufragio.
La oposición, por su parte, acusó al Gobierno de Frei de intervenir en favor del candidato de la Concertación, bloque integrado por la democracia cristiana, el socialismo y otras corrientes de centro-izquierda en el poder desde marzo de 1990.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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