La ausencia por segundo partido consecutivo del ala-pívot español Pau Gasol volvió a pesar como una losa en el juego interior de los Bulls de Chicago, que perdieron ante los Cavaliers por 106-101 en el quinto encuentro de la eliminatoria de semifinales de la Conferencia Este, que ahora dominan los de Cleveland por 3-2.
Si el base estelar de los Bulls, Derrick Rose, dijo al concluir el cuarto partido que la baja de Gasol, lesionado con una contractura muscular en la pierna izquierda, había sido "devastadora", en el quinto lo fue todavía más, pues su sustituto, el ala-pívot Taj Gibson, resultó expulsado por falta flagrante a dos minutos de haber comenzado el cuarto periodo.
Es cierto que los Bulls a partir de ese momento supieron reaccionar y jugaron su mejor baloncesto ofensivo, al reducir su desventaja de 17 a dos puntos (101-99), con menos de dos minutos por jugarse.
Hasta ahí, todo el mérito para la filosofía del entrenador de los Bulls, Tom Thibodeau, que no se preocupa por el jugador que no está en el campo sino por el que sale a competir; pero, al final, el equipo de Chicago echó en falta no solo los promedios de 15,1 puntos y 9,9 rebotes que ha aportado Gasol en lo que va de la fase final, sino su clase, su experiencia y su saber definir en los momentos decisivos.
Cuando se pusieron a dos puntos y volvieron a meterse en el partido, a los Bulls les faltó el líder que pudiese aglutinar ese esfuerzo y completar la remontada.
Sí lo tuvieron los Cavaliers por partida doble, con el alero LeBron James y el base Kirye Irving, que en los últimos 17 segundos anotó los cuatro tantos desde la línea de personal que sentenciaron la victoria de su equipo.
James se comportó en el campo como el mejor jugador de la liga y aportó un doble-doble de 38 puntos y 12 rebotes, con seis asistencias y ninguna perdida de balón.
Rose no tuvo la mejor noche, anotó solo 7 de 24 tiros de campo (16 puntos), y para eso llegó Gasol a los Bulls, para ser el jugador que ocupase su puesto de estrella y líder en los momentos decisivo.