El jefe del Ejecutivo español, José María Aznar, señaló ayer en Río de Janeiro que su país aceptará la decisión del ministro británico del Interior, Jack Straw, si decide no autorizar la extradición del ex dictador chileno Augusto Pinochet por razones humanitarias. "Reitero la posición española: nosotros nos vamos a basar en el estado de derecho y en las decisiones tomadas en los tribunales. Acataremos la última decisión de Londres", señaló el mandatario en una rueda de prensa. El ministro británico de Relaciones Exteriores, Robin Cook, recordó este martes en Río de Janeiro que la última palabra para extraditar a Pinochet a Madrid la tendrá Straw, si los tribunales conceden su entrega a España. Una vez agotados los argumentos jurídicos, la avanzada edad del ex general y su mal estado de salud fueron presentados por Chile en Londres como una de las principales razones para evitar que sea trasladado y juzgado en España.
Los partidos españoles de oposición criticaron ayer en Madrid esta actitud del gobierno español de aceptar una salida humanitaria al caso Pinochet y varios líderes de izquierda señalaron que era un gesto político y una injerencia en la justicia.
"No hay novedades en este caso, la posición española sigue siendo nítida. No obstante, España sigue apoyando el proceso de transición política chileno y a los demócratas chilenos de manera profunda y total", señaló Aznar.
El mandatario no quiso extenderse sobre este tema, que con seguridad "no va a tener una solución rápida" y prefirió referirse a la cumbre cordial y fructífera que jefes de Estado de la Unión Europea, América Latina y el Caribe celebrada en Río de Janeiro.
Su homólogo chileno, Eduardo Frei, con quien se entrevistó durante más de una hora el lunes, señaló que seguiría haciendo presión sobre Gran Bretaña y España y recurriría a todos los medios jurídicos, políticos y humanitarios para llevar de vuelta a Chile al ex dictador.
Aznar respondió al respecto que España no había recibido ni recibe ninguna presión por parte de Santiago y el canciller español Abel Matutes declaró que la propuesta realizada por Chile el lunes para nombrar un árbitro privado que medie en la controversia no se ajusta a la legislación española y es algo poco probable.
Por su parte, el recién nombrado ministro chileno de Relaciones Exteriores, Juan Gabriel Valdés, señaló tras reunirse con varios homólogos que vio "señales de buena voluntad que permiten pensar en un espacio de trabajo que puede llevar a que los objetivos del gobierno chileno se cumplan". No obstante, el ministro reconoció este martes que no había habido avances en estos días y que el proceso seguía su curso normal ya que la decisión de Straw podrá producirse sólo al final del trabajo de los tribunales británicos.
Esa posibilidad fue recordada por el ministro británico de Relaciones Exteriores, Robin Cook, que afirmó que Londres no tomará decisiones políticas ya que es asunto de los tribunales resolver la extradición y sólo llegados a ese punto Straw podría tomar una decisión final.
Por último, el canciller chileno dejó escapar este martes que Chile no tiene decidido si participará en la cumbre iberoamericana de finales de año en La Habana pero su único argumento fue que la agenda internacional del presidente Frei, que está finalizando sus cuatro años de mandato, está muy ocupada.
Pinochet está encarcelado en Londres desde el 16 de octubre del año pasado en espera de ser extraditado a Madrid por una orden judicial emitida por el magistrado español Baltasar Garzón, por más de cien casos de torturas y desapariciones durante su régimen de facto (1973-90).