Corea del Sur buscará mañana confirmar su ascenso en el fútbol mundial cuando se enfrente a la veterana Italia en octavos de final de la Copa del Mundo de fútbol. La peor experiencia italiana en un Mundial fue a manos de la selección de Corea del Norte, en el Mundial de Inglaterra en 1966 que le ganó por 1-0 en la primera ronda y, aunque Corea del Sur es une equipo más sofisticado, todavía sería un gran choque que la escuadra asiática pudiera ganar a los tricampeones mundiales.
Polonia, Estados Unidos e, incluso, Portugal son una cosa, pero la veterana Italia, maestra del control de fútbol defensivo, es otra.
Sin embargo, es imposible predecir hasta dónde puede llegar el actual equipo surcoreano que ha sido capaz de provocar una increíble ola de entusiasmo nacional que lo ha impulsado a octavos de final de la máxima competición futbolística mundial.
Así que, en este torneo de sorpresas, nadie se atreve a pronosticar un triunfo europeo sobre Corea del Sur, especialmente al conocerse los problemas de lesiones y de suspensiones que viene sufriendo Italia.
El director técnico holandés de Corea del Sur, Guus Hiddink, dijo que su gran logro en 18 meses a cargo de la selección ha sido convencer a los jugadores a que sepan valorarse y el encuentro del martes será clave para ese ejercicio de autoconfianza.
Tras no haber podido ganar un solo encuentro en cinco Mundiales jugados, en esta ocasión los surcoreanos han sido punteros de su grupo y parecen dispuestos a abandonar ese complejo de inferioridad que parecía socavar sus oportunidades de triunfo.
Hiddink ha subido de grado ese concepto. Conocedor de que los italianos no se verán influidos por el entusiasmo de los espectadores o por sus veloces jugadores de la misma forma que lo hicieron sus rivales anteriores, el holandés trata de que se concentren en su ataque.
“No les preocupa tanto la belleza del juego y saben ahora cómo preocuparse del resultado. Cómo lo logren, no es algo relevante”, dijo.
Los italianos, por su parte, no le harían ascos a poder ganar por un sencillo gol de diferencia para poder enfrentarse en cuartos de final, el sábado, a España, aún en el caso de que el partido resultase todo un aburrimiento.
“Sabemos que estamos jugando fuera de casa y no hay problema en ello. Pueden tener ventaja con el apoyo del público, pero tendrán que enfrentarse a un gran equipo”, comentó el delantero Francesco Totti.
Mucha más preocupación que eso para el director técnico Giovanni Trapattoni es el agujero que ha aparecido en el centro de su defensa tras la suspensión de Fabio Cannavaro y la dolencia en el pie de Alessandro Nesta.
La reorganización podría suponer que Paolo Maldini pase al centro, al lado de Mark Iuliano, para tratar de contener los ataques continuos surcoreanos.
De hecho, Trapattoni tiene que mejorar la actuación de la selección italiana tras su derrota ante Croacia y su empate casi desesperado 1-1 con México.
La ausencia, por lesión, de Luigi Di Biagio ha provocado una serie de cambios en la línea media que no han dado el resultado apetecido.