Carlos Dunga, seleccionador nacional brasileño, tendrá hoy un poco más claro qué hombres se llevará al Mundial de Sudáfrica después de derrotar por 2-0 a una correosa Irlanda, que comenzó apretando a los pentacampeones, pero acabó sucumbiendo a la magia de Kaká, Robinho y un recuperado Adriano.
Antes del partido, Dunga debió ver los carteles que preguntaban dónde estaba Ronaldinho, quien viene destacando en los últimos partidos del Milán italiano, pero al que el técnico ha dado pocas esperanzas de volver al equipo.
El de ayer era, además, el último partido que disputa Brasil antes de que Dunga anuncie la lista para la cita mundialista y más de uno tenía mucho que demostrar.
Irlanda, por su parte, trató de meterse en el espíritu de un encuentro amistoso e intentó jugar la pelota, en parte también para reivindicar la que considera una injusta ausencia de Sudáfrica, en una repesca marcada por una mano del francés Thierry Henry que propició el tanto de la clasificación francesa.
No obstante, un gol en propia meta de Andrews a pase de Robinho y otro del ex madridista tras una triangulación espectacular con Kaká y Grafite acabaron con la selección que entrena el italiano Giovanni Trapattoni.
Brasil salió a dominar a Irlanda, con Adriano muy activo, presionando la salida del balón y al propio meta rival, aunque la primera ocasión de gol llegó de una internada de Robbie Keane, cuyo tiro cruzado y sin mordiente lo atajó sin problemas Julio César.
Bien plantada en el campo, la media "verde," con Andrews y Whelan, impedía al contrincante combinar. Sólo las subidas de Maicon, doblado en un par de ocasiones por Kaká, creaban sensación de peligro en el área de Given.
De las imprecisiones del centro del campo brasileño se aprovecharon durante los primeros minutos dos jugadores que cuando están en forma son cuchillos para las defensas rivales, como son el habilidoso extremo Damien Duff y el capitán Keane, quien estuvo descartado por lesión para este choque hasta última hora de ayer.
Con teórica superioridad física y juego rápido y vertical, Irlanda achuchaba en los primeros minutos a Brasil, pero se exponía a sus contraataques.