El panameño Felipe Baloy fue víctima de la plaga del racismo, cuando en 2006, su equipo Monterrey, se enfrentó a Santos Laguna.
En dicho encuentro, donde el panameño fue el autor de uno de los tantos del 2 a 2, un grupo de fanáticos "laguneros" le gritó al defensor de la selección, improperios como: come plátanos y chango (mono), en clara referencia a la piel oscura del "Pipe".
En aquella ocasión, el técnico del equipo de Baloy salió a decir que dichos insultos eran "una copia burda" de los hechos ocurridos en el viejo continente.