El gobierno del presidente Hugo Banzer, cuestionado por los sectores sociales y políticos por la grave crisis social y económica que sacude Bolivia, intentaba ayer tomar el control de la región cocalera del Chapare (centro), convulsionada por cortes de ruta relámpago que ejercitan los campesinos y patrullada por miles de policías y militares.
Efectivos de las fuerzas combinadas patrullaban tramos de la carretera Cochabamba-Santa Cruz, en la zona del Chapare (centro), antiguo emporio del narcotráfico, donde las huestes del sindicalista Evo Morales levantan esporádicas barricadas tornando irregular el tráfico vehicular.
Morales, líder de unas 30 mil familias dedicadas al cultivo de coca, anunció que las protestas se intensificarán hasta que el gobierno autorice nuevas plantaciones del arbusto, materia prima para la elaboración de droga.
"La solicitud de Morales de determinar la libre plantación de la coca en el Chapare es innegociable. No hay nada que hablar", al respecto, precisó el ministro de la Presidencia, Marcelo Pérez Monasterios.
El gobierno podría abrir un espacio de diálogo con Morales acerca "del desarrollo integral del Chapare en el marco legal de plantaciones de otros productos, pero de coca y cocaína no vamos a hablar", agregó.
La decisión de los cocaleros de bloquear la ruta fue adoptada después que el gobierno boliviano desestimó una negociación con Morales, que el lunes llegó a La Paz tras marchar unos 400 km en 14 días junto a un grupo de manifestantes.
En el Chapare, el gobierno del presidente Hugo Banzer erradicó en los últimos tres años 38 mil hectáreas de coca.
En otro frente del conflicto social, los sindicatos de cocaleros de los Yungas ratificaron para hoy el comienzo de un bloqueo de caminos en esa región proveedora de frutos, café y coca a los mercados bolivianos.