UN GOL DEL islandés Eidur Gudjohnsen a falta de tres minutos para el final le dio los tres puntos al Barcelona ante un Celta que mereció mejor suerte.
A pesar de la victoria, el partido volvió a demostrar que el Barcelona no es el de la temporada pasada, ya que el Celta tuvo contra las cuerdas a su rival en varias fases del choque.
El equipo de Fernando Vázquez demostró que tenía la lección muy bien aprendida. Los celestes golpearon desde el principio hasta el fin. Vázquez sabía, muy bien, que para mantener alguna opción de victoria debía de ahogar el centro del campo del Barcelona. Obligó a su doble pivote, formado por Oubiña e Iriney Santos, a pegarse a los dos cerebros de Rijkaard, Iniesto y Deco, hasta acabar con la inteligencia y capacidad del rival.
Otra de las claves del choque fue el acierto de Vázquez de situar a Gustavo López en la banda derecha.
Barca arranca bien
En el primer tiempo, el actual campeón de la liga sólo creó peligro a balón parado.