EL BARCELONA jugará en París, el próximo 17 de mayo y ante el Arsenal, la quinta final de Copa de Europa de su historia, doce años después de la derrota en Atenas (1994) y en la que tratará de repetir el título conseguido en 1992 ante la Sampdoria en Wembley con el histórico gol de Koeman.
El estadio de Saint-Dennis y el Arsenal conformado por el francés Arsene Wenger, con Cesc Fábregas y José Antonio Reyes como figuras españolas, le esperan en la lucha por el título.
En una noche de nervios hasta el pitido final, el Barcelona dominó en el primer tiempo, en que pudo ampliar su renta, ante un Milan que no llegó a tirar entre los tres palos hasta la segunda parte, pero que sufrió la anulación de un gol y que tuvo opciones de robarle el billete a París.
El Camp Nou estalló de alegría, al grito de "Sí, sí, sí, nos vamos a París", al sonar el silbato de Markus Merk.
El choque tuvo un inicio electrizante por ambos bandos en el que el Milan, finalmente sin Nesta por lesión, arrancó agresivo y ejerciendo una fuerte presión.
A los 34 segundos, avisó en un contragolpe en que Kaká ganó las espaldas de Gio y lanzó un peligroso tiro cruzado. Eran unos primeros minutos de ida y vuelta, como también lo fueron en general los 45 de la primera parte, aunque tras el comienzo con mayor mordiente de los italianos, el Barcelona recuperó el sentido lógico del partido adueñándose del balón en la segunda parte.
Barcelona está cerca de la gloria
El elenco español ha demostrado mucha consistencia en todas sus lineas.