El Barcelona arrolló al Santos brasileño por 4-0 y se coronó campeón del mundo en Japón, en una final en la que el equipo de “Pep” Guardiola ofreció un nuevo recital y logró su segundo título del Mundial de Clubes.
Tras el golpe de autoridad azulgrana, no sería justo destacar solo la figura de Messi, descomunal durante todo el encuentro, ya que fue el equipo entero, valiente, voluntarioso y brillante, el que realizó un partido perfecto.

El argentino Messi, en dos ocasiones, y Xavi y Cesç lograron los goles en una noche mágica para la historia que enmarca la brillante trayectoria del Barcelona.
En el estadio se respiraba desde minutos antes del encuentro un ambiente de gran final, con las dos hinchadas de ambos equipos ocupando los fondos del campo y desplegando todo su repertorio de cánticos, pancartas y banderas.
Desde el inicio, el Barcelona, con tres centrales, llevó la iniciativa, con Alves por la derecha y Thiago por la izquierda abriendo mucho el campo, y acumulando hasta siete jugadores en el centro del campo.
Fruto de la paciencia y del toque azulgrana, comenzaron a llegar las ocasiones para el combinado de Guardiola que en los primeros 15 minutos ya se hizo dueño del balón.
En una de sus combinaciones, Xavi metió un pase al hueco desde la frontal, Durval falló estrepitosamente en el despeje y Messi, solo ante Rafael, la picó por encima para hacer el 1-0 en el minuto 17.
Con el resultado a favor, el Barça siguió con su juego de salón, apoyado en un Messi omnipresente que superaba una y otra vez a los jugadores del Santos.
El equipo de Guardiola empezó a marear a su rival, y el 2-0 no tardó en llegar. Después de un recital de pases al primer toque, el balón acabó en los dominios de Alves que centró y Xavi, con un sutil toque que descolocó a Rodrigo, se colocó el balón y remachó a la red en el minuto 24.
El Barça era un vendaval de juego y las ocasiones se sucedieron, como un tiro al palo de Cesç en el minuto 28, con el Santos completamente "noqueado", nervioso, sin saber qué hacer con el balón y sin noticias de su estrella, Neymar.
Lentamente, a base de toque, se iba acercando el Barça al área de Rafael y en una de sus acometidas a Rodrigo, que hizo aguas, se le escapó Messi, que de tacón dentro del área prolongó a Alves y su centro, tras varias carambolas, acabó en los pies de Cesç que logró el tercero en el minuto 45.
Neymar, muy desasistido por la falta de juego de su equipo, dejó destellos de su tremenda calidad y rapidez cada vez que pudo, aunque demostró, con un par de ocasiones marradas, que por el momento, las diferencias entre él y Messi son abismales.
Como aperitivo final quedaba el cuarto gol de la noche, obra de Messi, que regateó con facilidad en el área chica a Rafael y demostró una vez más, con un partido inconmensurable, por qué es el mejor del mundo.