EL BARCELONA defraudó en su visita al Racing y no logró pasar del empate pese a que los cántabros jugaron media segunda parte con un hombre menos, por la expulsión del debutante polaco Ebi Smolarek.
Justo resultado para un Racing que plantó cara a un equipo muy superior sobre el papel, pero que jugó sin ritmo y dispuso de menos ocasiones que los locales.
Difícil, por no decir imposible, se presentaba para el Racing el primer partido de Liga, al recibir, con un equipo en el que el propio técnico Marcelino ha comentado que necesita refuerzos en todas la líneas, a un Barcelona que se movió pronto en el mercado de verano y que llega al inicio del campeonato con el equipo bastante hecho.
Como apunte de las diferencias entre ambas escuadras bastaba con mirar sobre quiénes recaía el peso de ataque de unos y otros. A Pedro Munitis le acompañaba el juvenil Iván Bolado, debutante en Primera, mientras que el Barcelona presentaba al tridente formado por Messi, Etoo y Ronaldinho.
No obstante, la primera ocasión, que fue muy clara, la creó el Racing cuando aún no se habían jugado cinco minutos de partido. Serrano, libre de marca en el vértice del área chica, recibió un balón claro, pero no acertó a superar a Valdés.
Antes de que el Barcelona hiciera su primer disparo a puerta, aún tuvo el Racing otra oportunidad de marcar con un disparo raso y lejano del argentino Aldo Duscher, que paró bien colocado el meta blaugrana.
El Racing paliaba su falta de juego ofensivo con la sobriedad y el orden de sus dos líneas de cuatro, que jugaban muy juntas dificultando la creación del Barcelona.
Los hombres de Frank Rijkaard parecían muy seguros de su superioridad y se empleaban a un ritmo muy lento, lo que favorecía al cuadro de Marcelino García Toral, como en la recuperación de balón con la que Jorge López habilitó a Gonzalo Colsa, para que éste encarara y cruzara su disparo a la base del poste derecho.
El Racing se iba creciendo según pasaban los minutos y hasta conseguía inquietar por alto con un remate de cabeza del pequeño Munitis, que saltaba marcando los tiempos entre los centrales del Barcelona.
El primer disparo a puerta del Barcelona llegó en el minuto 38 y, para ello, necesitó una falta lejana, que ejecutó Ronaldinho demasiada alta. Poco después, remató Oleguer Presas, también fuera de los tres palos.
Esas dos acciones animaron al Barcelona, que pudo adelantarse con un excelente servicio de Ronaldinho sobre Xavi Hernández, que controló y colgó en vaselina sobre la salida de Toño, pero Luis Fernández reaccionó bien y sacó el balón sobre la misma raya de gol.
Barcelona sin fantasa
Los flashes y las cmaras no se centraban en Ronaldinho o Eto"o, sino que apuntaban al primer sacrificado.