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¡Basta ya!

Panamá ha sido víctima en los últimos años de árbitros nefastos, como son los casos del mexicano Marco Antonio Rodríguez, alias “Chiquidrácula”, y ahora el salvadoreño Joel Aguilar.


¿Qué pasaría si el director de la selección de fútbol de Panamá, Gary Stempel, hubiera sido el protagonista de la “famosa patada” a un jugador mexicano?

De seguro que la Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe (CONCACAF) hubiera castigado con todo su peso a Stempel, desapareciéndolo de la faz de la Tierra por el simple hecho de que es panameño y porque dirige a una gota insignificante en lo que su organización se refiere.

 

Pero como se trata del equipo que es supuestamente el “gigante” de la CONCACAF, y hablamos de un técnico que ha dirigido en España (Osasuna 2002-2006 y Atlético de Madrid 2006-2009) como lo es el mexicano Javier “El Vasco” Aguirre, hay que hacerse de la vista gorda y hacerle entender al mundo que lo que trató de hacer el técnico fue detener la bola, haciendo contacto “involuntariamente” con el estómago del jugador panameño Ricardo “Patón” Phillips.

Hay que ser tontos para creerle a Aguirre, un personaje que tiene un pasado oscuro, como aquel episodio del 1 de octubre de 2008 cuando dirigía al Atlético de Madrid, en que llamó “hijo de p... y “cabrón” al futbolista francés Mathieu Valbuena, del Olympique de Marsella, durante el partido de la Liga de Campeones.

Por esta acción imperdonable, la Unión de Federaciones de Fútbol Europeas (UEFA) sólo lo suspendió por dos partidos:

 

Ahora, ¿se puede esperar algo más enérgico de parte de la CONCACAF, luego de patear a “Patón” Phillips?

Quizá la sanción no es la que muchos quisieran (tres partidos de suspensión); sin embargo, no habrá peor castigo que ser repudiado por todo un país llamado Panamá.

Árbitro nefasto.
El 9 de julio de 2009, día que “El Vasco” se convirtió en el ser humano más detestado para todos los panameños, otro personaje entró en esa lista: el árbitro Joel Aguilar.

 

Este salvadoreño demostró en Houston, en el partido entre Panamá y México en la ronda regular de la Copa Oro, su odio al expulsar a dos jugadores panameños (Ricardo Phillips y Armando Gun) y amonestar con cartones amarillos a tres más (Felipe Baloy, Luis Moreno y Nelson Barahona).

Pero esto no fue lo peor. Demostró ser un incompetente al expulsar a Phillips sin saber las razones por la que el jugador panameño empujó a “El Vasco” Aguirre.

Luego, para supuestamente recompensar a Panamá, expulsa al técnico mexicano.

 

¿En qué benefició la expulsión de Aguirre a Panamá? En nada. El onceno tricolor quedó con nueve jugadores contra diez de México.

Pero, como el que está en las alturas todo lo observa, la jugada “asquerosa” les salió mal, y al final tuvieron que soportar que el “gigante” quedara reducido en cenizas ante un “pequeño” con corazón de león.

Alto a las injusticias.
Esta debe ser la última gota que derramó el vaso.

Ya es tiempo de que la Federación Panameña de Fútbol (FEPAFUT) se amarre fuerte los pantalones y enfrente a los de CONCACAF. Ya es hora de que coloquen en “ROJO” aquellos nombres que en el pasado perjudicaron a Panamá, como es el caso del árbitro mexicano Marco Antonio Rodríguez, el popular “Chiquidrácula”, quien pitó en aquel oscuro partido en el Estadio Cuscatlán, donde Panamá fue eliminado por El Salvador en las eliminatorias mundialistas rumbo a Sudáfrica 2010.

Fue evidente el mal arbitraje del mexicano, que al final se convirtió en protagonista en contra del onceno nacional.

Hoy, en “ROJO” también se escribe el nombre del salvadoreño Joel Aguilar, otro árbitro que no deberá pitar ningún juego en el que participe Panamá en una competencia oficial.


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445063
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América