La enconada campaña electoral de Venezuela al parecer empieza a costarle apoyo al presidente Hugo Chávez dentro de las fuerzas armadas, en tanto muchos oficiales y soldados se reúnen con el principal contrincante del mandatario en los próximos comicios generales.
El aparente cambio de lealtad pone en duda el futuro de la revolución "cívico-militar" que busca Chávez para dar a las fuerzas armadas un mayor papel en la vida civil en favor de los pobres. Y también ha generado especulaciones sobre un posible golpe de Estado.
Chávez, apenas asumió la presidencia en febrero de 1999, fijó como prioridad el asegurarse el apoyo de los 120.000 miembros de las fuerzas armadas, y para ello despachó a miles de soldados para reparar hospitales y carreteras y designó a militares en cargos de importancia en el gobierno.
Pero ahora la candidatura de Francisco Arias Cárdenas, un ex militar que junto a Chávez protagonizó una fallida asonada militar en 1992, está atrayendo el apoyo de oficiales y soldados que se oponen a lo que perciben como intentos del presidente de politizar las fuerzas armadas.