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Batalla sigue ahora en el Senado


WASHINGTON-- Con los demócratas empatados a 50 escaños con los republicanos y la memoria aún fresca de la contenciosa lucha electoral, el Senado ha iniciado la batalla de la confirmación parlamentaria de los ministros nombrados por el presidente electo George W. Bush.
Por ley, el vicepresidente también es presidente del Senado, y en caso de un empate en los votos de la cámara alta, el vicepresidente emite el voto determinante. Gore tendrá esta función durante los próximos 17 días, hasta que el vicepresidente electo, Dick Cheney, asuma esta función.
El Senado inició sus sesiones el pasado miércoles cuando gran parte de los discursos se enfocaron sobre la reducida mayoría que gozarán los republicanos en las dos cámaras del Congreso, y llamados a dejar atrás las batallas polarizadas de la controvertida elección presidencial. Los republicanos tienen una ventaja de 221 contra 213 escaños en la cámara baja, pero la atención está enfocada sobre el Senado, donde por primera vez en la historia estadounidense, los dos partidos tienen 50 curules cada uno.
Entre los nuevos senadores que iniciaron labores estaba la aún primera dama, Hillary Rodham Clinton, y la viuda del candidato demócrata de Missouri, quien fue electo poco después de morir en un accidente aéreo. El presidente Bill Clinton y su hija Chelsea observaron la ceremonia de inauguración del nuevo Senado desde la galería de visitantes.
El baile de las confirmaciones comenzó con la primera audiencia celebrada sobre el nombramiento de Donald Evans como secretario de Comercio. Evans, amigo de Bush desde hace tres décadas, declaró que, si es aprobado por el Senado, se dedicará a promover la libre circulación de mercancías y capitales. "Comparto con el presidente electo", dijo, "una firme creencia en los beneficios de la libre empresa en Estados Unidos y en todo el mundo". Nadie duda de que Evans será confirmado.
Más problemas afrontará la confirmación del nombramiento del ultraconservador John Ashcroft al crítico cargo de secretario de Justicia, aunque con seguridad logrará la confirmación eventual en gran medida, gracias a su condición de ex senador. En el Congreso el sentido de colegiado, por lo general supera las diferencias ideológicas.
No obstante, organizaciones sindicales, feministas, ecologistas, afroamericanas y de derechos civiles, los correligionarios de Bill Clinton y Al Gore, se opondrán asimismo a la confirmación de Linda Chávez como
secretaria de Trabajo por sus posiciones machistas, y de Gale Norton como secretaria de Interior, por querer abrir santuarios mediombientales a la explotación industrial.
Los demócratas reconocían que les resultará difícil conseguir una mayoría en el Comité de Justicia y en el pleno del Senado contraria a Ashcroft, el senador republicano por Misuri que fue derrotado en las elecciones de noviembre por la viuda de su contrincante, fallecido meses antes de los comicios. Pero añadían que piensan utilizar a fondo las audiencias sobre su caso, cuya fecha todavía no ha sido fijada, para "enviar un mensaje a Bush".
Ese mensaje es que el nuevo presidente debe andarse con más cuidado que el demostrado en el caso de Ashcroft a la hora de designar cargos públicos, especialmente jueces federales y miembros del Tribunal Supremo, de posiciones de extrema derecha que puedan romper el delicado equilibrio existente en EE
EU EN TEMAS COMO EL ABORTO
Aún más polémico que el de John Ashcroft es el nombramiento de la ultraconservadora Linda Chávez como secretaria de Trabajo. Esta hispana, que ya trabajó con Ronald Reagan, se opone a la enseñanza bilingüe y a la discriminación positiva a favor de las mujeres y las minorías, y cree que las demandas por acoso sexual han abierto en EE UU "una caza de brujas contra los hombres".
Parlamentarios demócratas, sindicatos y organizaciones feministas se opondrán a su confirmación por el Senado. "El nombramiento de Chávez", declaró John Sweeny, presidente de la central AFL-CIO, "es un insulto para los hombres y mujeres trabajadores de EE UU".
La designación de Gale Norton como secretaria de Interior también está siendo utilizada por los progresistas para presentar a Bush como el amigo de la ultraderecha. El grupo ecologista Sierra Club ya ha desencadenado una masiva campaña contra la confirmación de Norton, ex fiscal general de Colorado, cuyo historial hace temer que abra bosques, parques e incluso el santuario natural de Alaska a empresas mineras, petroleras y madereras.
Sin duda el gabinete nombrado por Bush el más multirracial de la historia de Estados Unidos, integrado por personas en principio competentes, en general de edad madura y en muchos casos con experiencia administrativa. Pero los nombramientos indican también un sesgo ultraconservador como en los casos de Ashcroft y Norton. En la defensa de estas políticas estará bien arropado por Bush y su equipo, y puede verse reforzado cuando nombre a los nuevos integrantes de un Tribunal Supremo ya de por sí escorado a la derecha.
"Bush, de 54 años, ha elegido para su Gabinete a bastantes ministros que le superan en edad, que tuvieron responsabilidades en las remotas administraciones de Nixon y Ford, en plena guerra fría," acierta Javier
Valenzuela, el veterano corresponsal del periódico madrileño El País . "Es el caso del nuevo jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, que ya ocupó ese cargo en 1975. Recuperar esa generación madura, en la que cabe incluir al prestigioso ex general Colin Powell como secretario de Estado o al empresario millonario
Paul O"Neill en el Tesoro, es para Bush una forma de restablecer una legitimidad que ha salido tocada tras la larga batalla poselectoral de Florida, y por el hecho de que su contrincante, Gore, tuvo medio millón de
votos más que él. Es una fórmula que también utilizó Kennedy, y por ello habrá que estar atentos al dinamismo que puedan aportar los más jóvenes, que se espera sean nombrados en los segundos niveles".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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