A más de un año de las elecciones presidenciales, las primeras batallas comenzaron entre los precandidatos y dirigentes del gobernante Partido Revolucionario Institucional (PRI), que en julio del 2000 -según diversos analistas- enfrentará los más reñidos comicios de su historia.
El presidente del PRI, José Antonio González, tiene la difícil tarea de sacar adelante las reglas para elegir al candidato priísta a la presidencia, nominación a la que aspiran por lo menos cinco militantes del partido que ha gobernado México desde 1929.
De acuerdo con la tradición política priísta, el presidente en turno tiene el privilegio de elegir al candidato oficial para sucederlo. Pero, el jefe de Estado actual, Ernesto Zedillo, dijo haber renunciado a dar el "dedazo", es decir a designar al aspirante oficial.
La batalla involucra hasta el momento al gobernador del estado de Tabasco (sur), Roberto Madrazo; al ex gobernante de Puebla (centro) Manuel Bartlett; y al ex presidente del PRI, Roque Villanueva, que luchan abiertamente por lograr la nominación. Los tres son señalados como pertenecientes a la línea dura del PRI y por ello llamados dinosaurios.
Además, se cuentan los ministros "tapados" (aspirantes que no hacen precampaña abierta) de Gobernación, Francisco Labastida; y Desarrollo Social, Esteban Moctezuma.
González inició una serie de consultas privadas y de alto nivel para afinar las reglas, pero el trío de los dinosaurios reclama un trato igualitario y unas normas democráticas que eviten interferencias externas al partido.
El titular del PRI decidió reunirse con Bartlett, Villanueva y Madrazo, pero advirtió que el partido "no va a estar sujeto a la voluntad de algunos aspirantes".
En la cita, programada para el sábado venidero, "no van a estar Labastida ni Moctezuma, porque ya me reuní con ellos y reiteraron su decisión de tomar la decisión (sobre si buscan la candidatura) cuando estén las reglas", dijo González.
Los priístas, desde todos los sectores, demandan reglas claras y democráticas, porque actualmente, dijo Bartlett a la prensa, "dentro de todas las oscuridades del proceso, está la presencia de funcionarios actuando como secretarios de Estado (ministros), haciendo sus candidaturas".
De acuerdo con el ex gobernador de Puebla, que en 1988 -cuando era ministro del Interior- fue acusado por la oposición de haber planeado un fraude electoral que dio la presidencia a Carlos Salinas, las "oscuridades "han dado lugar a que "la opinión pública sospeche que (el Presidente Ernesto Zedillo) si tiene candidato".
En su opinión, Zedillo tiene como candidatos a Moctezuma y Labastida. Advirtió que si el proceso de selección interna del PRI no es abierto y democrático, podría perder la Presidencia, pues "un proceso amañado, cerrado, nos haría un mal candidato y pondríamos en riesgo la elección y al partido".
Moctezuma, al que varios analistas ven c de Zedillo, dijo que Bartlett lanza críticas a los ministros porque "está sin trabajo", al tiempo que prefirió seguir como "tapado", al señalar que "todavía no he tomado una decisión" sobre la búsqueda de la candidatura.
En Mayo deben estar listas las reglas, con ellas se conocerán las fechas de la elección priísta, el mayor rito político del viejo sistema mexicano, al que se conoce como "destape" y que es esperado por todos los habitantes, sin importar si son priístas u opositores.