El oficialista Jorge Batlle asumirá la presidencia de Uruguay a partir del 1 de marzo del 2000 al imponerse ayer al socialista Tabaré Vázquez, en un balotaje al que la izquierda llegó tras romper una histórica hegemonía de los partidos tradicionales.
Batlle, de 73 años y representante del gobernante Partido Colorado, sumó el 52% del apoyo popular contra el 45% que recibió el líder de la coalición de izquierda Encuentro Progresista-Frente Amplio, según coincidieron las encuestas a boca de urna.
Confirmado su triunfo, Batlle convocó a la unidad de la ciudadanía "sin distinciones" partidarias, para llevar adelante con éxito su futura gestión de gobierno y poner al país en el camino del desarrollo en el nuevo siglo.
"Me comprometo a mantener, consolidar y profundizar todos esos dones que han hecho de este país una gran nación", dijo el presidente electo, en una alusión directa y elogiosa hacia la gestión de gobierno del actual mandatario, Julio María Sanguinetti.
En su discurso, pronunciado en una sala de un hotel céntrico de Montevideo y difundido por radio y televisión a todo el país, Batlle extendió las felicitaciones dirigidas a sus partidarios a "todos los uruguayos, tanto a quienes votaron con nosotros como al doctor Vázquez".
Al conocerse el resultado, en todo la ciudad estallaron los festejos, con suma alagarabía, con consignas como "se siente se siente, Batlle presidente", "y ya lo ve, y ya lo ve, somos gobierno otra vez", que entonaba la multitud, enardecida por la victoria del candidato colorado.
Vázquez admitió su derrota en un discurso pronunciado ante sus seguidores y advirtió que "continuará luchando por mejorar la calidad de vida de los uruguayos". "He felicitado telefónicamente al doctor Batlle por su triunfo y felicito al pueblo uruguayo por su conducta cívica", indicó el médico socialista de 59 años.
Los datos oficiales del escrutinio, que se desarrolló en "absoluta normalidad y tranquilidad", de acuerdo a lo expresado por el ministro del Interior, Guillermo Stirling, al cerrarse las mesas de votación, serán difundidos en forma total a las 02H00 GMT.
Por su parte el ex presidente Luis Lacalle, candidato derrrotado del Partido Nacional (centroderecha) en la primera vuelta del 31 de octubre, felicitó a Batlle, y reivindicó el papel "determinante" de su partido en el resultado electoral.
Lacalle, que en octubre obtuvo un 21,9% de los votos, se consideró "enormemente satisfecho" porque los "votantes del Partido Nacional en un porcentaje enorme hayan respondido a la convocatoria de su sector".
El ex presidente envió a Batlle un "fraterno y patriótico saludo" y dijo que el próximo gobierno "en sustancia y en el estilo tendrá la impronta clara del Partido Nacional" (que ya gobernó en coalición con el actual presidente Julio Sanguinetti), por el acuerdo programático lograda con el candidato colorado previo al balotaje.
Batlle ocupará el sillón presidencial que anteriormente usaron su bisabuelo Lorenzo Batlle (1868-1872), su tío abuelo José Batlle y Ordoñez (en dos oportunidades, 1903-1907 y 1911-1915) y su padre Luis Batlle Berres (1947-1951), para profundizar el modelo económico del actual gobierno de Julio María Sanguinetti.
Sin embargo, para llegar al poder y superar a la izquierda, el futuro mandatario debió apelar al apoyo de los dirigentes de su otrora rival tradicional, el Partido Nacional, formando con ellos una alianza coyuntural para estos comicios.
Para la coalición de izquierda, integrada por socialistas, comunistas, ex guerrilleros Tupamaros, independientes y ciudadanos escindidos de los partidos tradicionales, la derrota en el balotaje representó un traspié cuya trascendencia fue minimizada por Vázquez en su discurso.
"No olvidemos que hoy somos la primera fuerza política del país", dijo el líder de la izquierda, que abogó por "redoblar esfuerzos y seguir trabajando para el futuro".
"¡Hasta la victoria siempre!", concluyó Vázquez su mensaje tras recordar que su fuerza política contará con una fuerza legislativa de 12 senadores y 40 diputados, sobre un total de 130 legisladores.
Agitando banderas del Partido Colorado y celebrando con petardos, los manifestantes batllistas coreaban como consigna: "se va acabar, se va acabar, el comunismo en Uruguay", mientras aguardaban la presencia de su líder.