Con su empate (1-1) ante Túnez, el lunes en Oita, Bélgica lleva una serie de siete encuentros en fase final de la Copa del Mundo de fútbol sin conocer la victoria, por lo que tendrá que realizar un reaprendizaje acelerado de cómo ganar para su último partido del Grupo H, el viernes ante Rusia en Shizuoka.
Clasificado por sexta vez consecutiva para la máxima justa del fútbol internacional —un récord para un equipo que nunca se benefició de una clasificación automática, ya sea por haber haber sido campeón o por ser país anfitrión—, los “Diablos Rojos” han perdido la receta del triunfo al más alto nivel.
Su última victoria se remonta al Mundial 1994 (1-0 contra Holanda, en Orlando, USA). Desde entonces, la decepción se tradujo en empates y derrotas. Algo que puede acarrear serios complejos.
“Por lo tanto, no hay lugar a dudas. Contra los rusos habrá que ganar. Y somos capaces”, aseguró el jugador del Schalke 04 alemán, Marc Wilmots, capitán y armador de juego de la selección belga.
“El estilo de juego del equipo de Rusia, por suerte, nos conviene mucho más que el de Túnez”, intentó ser convincente el seleccionador belga, Robert Waseige.
Pero, ocurre que Bélgica llega a este encuentro con mal pie. Una formación a la que no le gusta llevar la iniciativa en el campo de juego, se verá obligada a controlar el balón y ejercer dominio sobre Rusia, un equipo al que le alcanza con el empate para pasar a los octavos de final de la competición.
Robert Waseige, que había optado por dos mediocampistas defensivos y sólo un hombre de punta en los partidos ante Japón (2-2) y Túnez, probablemente se verá obligado a cambiar la estrategia ante los rusos.
Criticado por su frialdad en el planteo de su esquema táctico, el entrenador belga debe reaccionar. Los jugadores también.
Mentalmente no estábamos preparados al 100% para enfrentar el partido ante Túnez”, reconoció el defensa Eric Deflandre.
“A pesar de la voluntad de hacer bien las cosas, con frecuencia nos vemos invadidos por un sentimiento de impotencia. No tendrá que ser así ante Rusia”, advirtió otro defensa, Daniel Van Buyten.
Los rusos, por su parte, gracias a los “Diablos Rojos” han pasado en sólo 24 horas —tras la derrota del domingo ante Japón que provocó graves disturbios en Moscú— del infierno a las puertas del paraíso, que son los octavos de final.
Vamos atacar con todo ante Costa Rica’’, advirtió Rivaldo, para quien el equipo tico toca bien la pelota y cuenta con buenos jugadores’’.
Los jugadores ticos, algunos de los cuales consideran a los brasileños sus ídolos, están más entusiasmados que intimidados de toparse con los sudamericanos.
Me gustaría enfrentar a Ronaldo porque ha demostrado que es el mejor futbolista en este momento; será un honor’’, manifestó el mediocampista Carlos Castro.
Si los brasileños se jactan de tener a astros comoRonaldo y Rivaldo, los ticos también aseguran que tienen lo suyo, incluyendo al goleador Paulo Wanchope, quien aún no ha podido remecer la red.
Costa Rica aspira avanzar por segunda ocasión a los octavos de final e ir más lejos aún que en Italia.
Bélgica necesita un curso para aprender a ganar
“El estilo de juego del equipo de Rusia, por suerte, nos conviene mucho más que el de Túnez”, intentó ser convincente el seleccionador belga, Robert Waseige.