El miércoles de esta semana no se parecerá a ningún otro. Será el 12 del 12 de 2012, fecha en la que el mundo católico festejará a la Virgen de Guadalupe -patrona de América- y, justo a las 12, Joseph Ratzinger, Benedicto XVI, debutará como tuitero.
Hace una semana se anunció la llegada del pontífice a la popular red de "microblogging" mediante la cuenta @pontifex, y suman cerca de 800 mil los seguidores del canal que puede ser leído en inglés, portugués, italiano, alemán, polaco, árabe y francés.
En la ceremonia del miércoles, el primer ‘tweet’ del sucesor de Juan Pablo II será transmitido a través de dos pantallas gigantes instaladas en el Vaticano e, incluso, se espera que el sacerdote responda algunas preguntas.
La iniciativa no parece disparatada, toda vez que responde a una tendencia a la cual la Iglesia no puede darle las espaldas en el entendimiento de que las redes sociales son poderosas herramientas de comunicación y transformación.
Alrededor de esta rareza surgen algunas interrogantes. No faltará quienes se pregunten si el papa estará con su Blackberry, iPad, iPhone o cualquiera de los adminículos tecnológicos a la mano, para tuitear, responder o regalarle un ‘RT’ a algún menesteroso digital que quiera engrosar su lista de seguidores o promocionar su cuenta.
Gustavo Entrala, de la agencia de publicidad 101, responsable en gran parte de todos los pasos que ha dado el Vaticano en los últimos dos años hacia la revolución digital, dijo que se le han dado algunos consejos al pastor, pero nadie sabe cómo utilizará su cuenta.
"Va a tuitear lo que él quiera, cuando él quiera. Va a ser el ‘community manager’ de su propia imagen y de la Iglesia católica", se atrevió a manifestar Entrala.
Lo cierto es que no esperamos nada muy lejos de lo secular, pero sin lugar a duda, pontifex, que según especialistas significa “puente con Dios”, pudiera ser un medio idóneo para tocar a los más de mil millones de bautizados, es decir, al 17.5% de la población del mundo que se identifica como católico y ¿por qué no? traer de vuelta a quienes se hayan descarriado o nunca entraron en redil.