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Biblioteca Nacional, la virtud del silencio

Como si fuera un acto de premonición o una manera de confirmar el rol trascendental que le corresponde en la salvaguarda y difusión de la cultura nacional


Egbert Lewis (egbert.lewis@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Como si fuera un acto de premonición o una manera de confirmar el rol trascendental que le corresponde en la salvaguarda y difusión de la cultura nacional y universal, la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero se yergue majestuosa en el pináculo del Parque Omar, principal pulmón natural del centro de la ciudad.

Su fachada, sobria y sin grandilocuencia, no se compadece en nada con el inmenso caudal de información y conocimientos con que nutre a la sociedad panameña, de todos los niveles. Y, como es usual en este tipo de servicio, es más lo que se hace que lo que se dice, y quizás ahí radique su éxito.

Y, aunque puede argumentarse que los números son fríos, en el caso de la Biblioteca Nacional, dicen mucho y sirven para renovar las esperanzas porque, a pesar de tanta tecnología a la mano -aunque la Biblioteca Nacional no se ha quedado atrás en eso-, sus indicadores de gestión son interesantes.

Solo en 2012 se registraron más de un cuarto de millón de consultas, que a muchos les puede parecer poco, pero considerando la población del país, las dificultades de movilización en la ciudad y los otros recursos disponibles para realizar consultas, debemos concluir que la gestión de la biblioteca es exitosa y su contribución a la educación, a la investigación y la docencia es efectivísima.

Pero lo más importante es que frente a la ausencia de bibliotecas en las comunidades, la Biblioteca Nacional está cubriendo ese hoyo y desempeña ese rol de “biblioteca pública” para beneficio, principalmente, de muchos estudiantes. Y las cifras no mienten: hubo 22,223 estudiantes universitarios y 27,493 investigadores que hicieron consultas al cierre de 2012 para constituirse en el grueso de las 94,352 que se registraron en el rango de tipo de usuario en ese periodo.

Otra buena noticia es que secciones como la Hemeroteca han crecido tanto que se ha hecho impostergable su traslado y ampliación.

Es decir, que sin producir los malestares como otras obras ruidosas y costosas, la Biblioteca Nacional sigue cumpliendo cabalmente su papel como custodio y difusor del caudal bibliográfico de Panamá y el mundo, contribuye así a sostener las bases del conocimiento y la cultura del panameño. Eso es plausible y merece ser difundido con pompa porque, después de todo, lo único que nos queda permanentemente es el conocimiento que nos inyectan los libros.


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876530
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América